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XV Domingo Ordinario

11 de julio de 2021
XV Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Venimos con gozo a participar de esta celebración eucarística en presencia de Dios nuestro Padre, que nos da la misión de llevar la buena nueva en donde nos encontremos. Demos inicio a esta santa misa. De pie por favor, y a una voz digamos la antífona de entrada…

De pie
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 16, 15
Por serte fiel, yo contemplaré tu rostro, Señor, y al despertar, espero saciarme de gloria.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La paz del Señor, esté siempre con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos perdón a Dios de todo corazón.
(Silencio)

Tú que has sido enviado para sanar a los contritos de corazón:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad

Tú que has venido a llamar a los pecadores:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al buen camino, concede a cuantos se profesan como cristianos rechazar lo que sea contrario al nombre que llevan y cumplir lo que ese nombre significa. Por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
El profeta Amós es llamado por Dios para hablar a su pueblo, él cumple con la misión de denunciar los pecados del pueblo y anunciar el plan de Dios a un pueblo que le cuesta escuchar.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Amós 7,12-15

En aquel tiempo, Amasías, sacerdote de Betel, le dijo al profeta Amós: "Vete de aquí, visionario, y huye al país de Judá; gánate allá el pan, profetizando; pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque es santuario del rey y templo del reino". Respondió Amós: "Yo no soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: 'Ve y profetiza a mi pueblo, Israel' ".

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
El Salmo 84 se une a la primera lectura, para hacernos escuchar el mensaje que los enviados de Dios quieren dirigirnos. Nos unimos al salmista diciendo:
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 84
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Escucharé las palabras del Señor,
palabras de paz para su pueblo santo.
Está ya cerca nuestra salvación
y la gloria del Señor habitará en la tierra.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

La misericordia y la verdad se encontraron,
la justicia y la paz se besaron,
la fidelidad brotó en la tierra
y la justicia vino del cielo.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Cuando el Señor nos muestre su bondad,
nuestra tierra producirá su fruto.
La justicia le abrirá camino al Señor
e irá siguiendo sus pisadas.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
El comienzo de la carta a los Efesios, que es la página que hoy leemos, es un himno que centra su contenido en la alabanza debida a Dios por la elección para ser hijos suyos por Cristo.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-14

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en él con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables a sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso, que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.

Pues por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él ha prodigado sobre nosotros el tesoro de su gracia, con toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegara la plenitud de los tiempos: hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, tuvieran a Cristo por cabeza. Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo.

En él, también ustedes, después de escuchar la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, y después de creer, han sido marcados con el Espíritu Santo prometido. Este Espíritu es la garantía de nuestra herencia, mientras llega la liberación del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
La oposición que Jesús ha encontrado en su pueblo, como vimos el domingo pasado, no frena el anuncio de la Buena Noticia. Continúa adelante asociando a su misión a los discípulos, a quienes hoy envía por primera vez a predicar.

De pie
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Ef 1, 17-18
Aleluya, Aleluya
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Marcos 6, 7-13
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos".

Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


con pocas cosas

¿Qué ha podido pasar para distanciarnos tanto de aquel proyecto inicial de Jesús? ¿Dónde ha quedado el encargo del Maestro? ¿Quién sigue escuchando hoy sus recomendaciones?

Pocos relatos evangélicos nos descubren mejor la intención original de Jesús que este que nos presenta a Jesús enviando a sus discípulos de dos en dos, sin alforjas, dinero ni túnica de repuesto.

Basta un amigo, un bastón y unas sandalias para adentrarse por los caminos de la vida, anunciando a todos ese cambio que necesitamos para descubrir el secreto último de la vida y el camino hacia la verdadera liberación.

No desvirtuemos ligeramente el encargo de Jesús. No pensemos que se trata de una utopía ingenua, propia quizá de una sociedad seminómada ya superada, pero imposible en un mundo como el nuestro.

Aquí hay algo que no podemos eludir. El evangelio es anunciado por aquellos que saben vivir con sencillez. Hombres y mujeres libres que conocen el gozo de caminar por la vida sin sentirse esclavos de las cosas. No son los poderosos, los financieros, los tecnócratas, los grandes estrategas de la política los que van a construir un mundo más humano.

Esta sociedad necesita descubrir que hay que volver a una vida sencilla y sobria. No basta con aumentar la producción y alcanzar un mayor nivel de vida. No es suficiente ganar siempre más, comprar más y más cosas, disfrutar de mayor bienestar.

Esta sociedad necesita como nunca el impacto de hombres y mujeres que sepan vivir con pocas cosas. Creyentes capaces de mostrar que la felicidad no está en acumular bienes. Seguidores de Jesús que nos recuerden que no somos ricos cuando poseemos muchas cosas, sino cuando sabemos disfrutarlas con sencillez y compartirlas con generosidad. Quienes viven una vida sencilla y una solidaridad generosa son los que mejor predican hoy la conversión que más necesita nuestra sociedad.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, nuestra misión como discípulos y discípulas nace de la misma misión de Jesús, prolongándola y encuentra en ella su origen, sentido y modelo. Oremos a una voz:

Que seamos anuncio y palabra de Jesús

Que seamos anuncio y palabra de Jesús

• Que la Iglesia prolonguen la misión de Jesús sin triunfalismos; siendo testimonio de lo justamente necesario, respetando siempre la libertad humana y religiosa de toda persona.

Que seamos anuncio y palabra de Jesús

• Que los que nos decimos discípulos de Jesús huyamos del instalamiento o acomodamiento, que seamos cauce de la Presencia liberadora el Maestro.

Que seamos anuncio y palabra de Jesús

• Que todos nosotros seamos conscientes que la misión supone ser una palabra comprometida, que interpele, movilice y aliente en la construcción de una sociedad más humana y justa.

Que seamos anuncio y palabra de Jesús

• Que los misioneros vivan con gozo su día a día posibilitando y promoviendo la liberación de toda persona de cualquier injusticia en cualquier lugar del mundo.

Que seamos anuncio y palabra de Jesús

• Que los agentes de pastoral de la salud sean delicados, tiernos, cuidadosos junto a los que sufren por enfermedad, siendo la voz de Jesús sanador en medio de tanto sufrimiento.

Que seamos anuncio y palabra de Jesús

Padre bueno, que en nuestras comunidades de fe seamos humilde anuncio de la palabra de Jesús, que vivamos con sencillez y gozo nuestro ser colaboradores en la construcción del Reino. Te damos las gracias por tu hijo Jesús.

Amén

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Con el pan y el vino, ofrezcámonos también nosotros, para que Dios nos utilice para la evangelización del mundo.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira Señor, los dones de tu Iglesia suplicante, y concede que, al recibirlos, sirvan a tus fieles para crecer en santidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: Contemplativos en acción

Es nuestro deber darte nuestras más sinceras gracias, por poder dirigirnos a Ti como a nuestro Padre, con toda confianza y cariño de hijos.

Somos cada vez más conscientes de que hemos de cuidar nuestra comunicación contigo, Padre bueno, y descansar en tu presencia, a solas, y en silencio de palabras, sentir que estás en nosotros, dándonos la vida, y llenarnos de paz interior y de fuerza para enfrentar nuestros problemas y salir al paso de los problemas de los demás.

Padre nuestro que estás en nosotros y nos quieres, unidos a todos los hombres de buena voluntad, cualesquiera que sean sus creencias, queremos bendecir tu nombre y mostrarte nuestra gratitud cantando unidos esta alabanza:

SANTO

Gracias de nuevo, Padre santo, por el ejemplo de Jesús. Recordamos cómo él sabía hacer compatible la oración con su duro trabajo de misionero itinerante, siempre dispuesto a ayudar a la gente que lo necesitara.

Estamos seguros de que vivió en oración toda su juventud y que así fue cómo puedo armar y madurar su innovador mensaje. Tú se lo inspiraste.

Nos enseñó luego a orar con palabras sencillas, con el corazón, en la intimidad de la habitación, cerrada la puerta, lejos del lucimiento de un culto solo para la presumir.

Nos animó a intercambiarnos ideas y sentimientos. Nos alentó a ayudarnos unos a otros. Y nos envió, con la fuerza de su Santo Espíritu, a predicar esta buena nueva a todo el mundo, a dar testimonio de vida de que creemos en Ti.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso, Padre bueno, Santifica estos dones que hemos separado para ti, con el poder de tu Espíritu, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo, llegada la hora en que había de ser glorificado por ti, Padre santo, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, te bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno del fruto de la vid, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros.

Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

Siguiendo el modelo de oración que nos legó Jesús, te pedimos, Padre nuestro, que sintamos tu presencia real en nosotros.

Inúndanos con la fuerza de tu Espíritu, especialmente al Papa Francisco, a nuestro Obispo Carlos, a todos los Obispos, presbíteros y diáconos, para que nunca cesemos en la alabanza de tu santo nombre, siendo conscientes de que la única forma de agradarte es haciendo realidad tu proyecto sobre este mundo.

Ayúdanos a discernir tu voluntad en toda circunstancia, con la misma sabiduría que tuvo María, la virgen madre de Jesús, san José su esposo y todos los santos y mártires de la historia. Te prometemos repartir con equidad entre todos el pan y el agua que nos has dado. Querríamos saber perdonar de corazón a cuantos nos hubieran ofendido. Danos tu paz.

Que tu paz nos envuelva a todos los seres humanos y aprendamos a convivir y a comprendernos. Nos proponemos una vez más luchar cada día por superar nuestras contradicciones, por hacer el bien en todo momento y arrinconar el mal.

Ponemos en tus manos el feliz descanso de todos nuestros hermanos difuntos, no les tomes en cuenta sus pecados. Contamos con tu ayuda, que te pedimos en nombre de tu hijo Jesús, amigo y hermano nuestro.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 6, 56

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

PARA LA REFLEXIÓN: CONTIGO IRE SEÑOR

CONTIGO IRÉ, SEÑOR
Si soy padre, hablaré a mis hijos
de tu poder y de tu gracia
que eres PADRE que protege y anima
que habla, con autoridad, en momentos de indecisión,
y corrige con palabras de comprensión.

CONTIGO IRÉ, SEÑOR
Si soy madre, les transmitiré a los míos
el amor y la ternura que se dan en tu corazón.
Les haré ver que, en Tí, está la salvación
que tus brazos siempre esperan
que en tu regazo siempre hay un lugar
para, después del pecado, volver al encuentro

CONTIGO IRÉ, SEÑOR
Si soy hijo, daré gracias a tu nombre.
Por la juventud de mis días
porque, tal ves sin aún yo saberlo,
me llamas a ser de los tuyos
a ser profeta, sacerdote
o amigo que anuncie tu Reino.

CONTIGO IRÉ, SEÑOR
Si soy sacerdote,
levantaré una y otra vez mis manos hacia el cielo:
para buscar tu fuerza y tu presencia
para que nunca les falte a tus hijos
el pan consagrado de la Eucaristía
o la fortaleza de tu Santo Espíritu.
El perdón, cuando el pecado asoma
Tu Bendición, cuando el mundo
deja de sorprendernos y nos deja tirados en el suelo

CONTIGO IRÉ, SEÑOR
Si soy cristiano,
bendeciré tu nombre.
Porque me llamas a ser instrumento de tu amor
Porque permites que sea de los tuyos
Porque me hablas de una ciudad eterna
Porque me dices que, los que viven junto a mí,
lejos de ser adversarios, son hermanos.
Porque, cumplir la voluntad de Dios,
sus bienaventuranzas y sus mandamientos
es camino seguro para llegar a buen puerto.
CONTIGO IRÉ, SEÑOR

Javier Leoz

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Rosario en las casas.
  • Nichos de cenizas. Informes en la oficina.
  •  

    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Alimentados con los dones que hemos recibido, te suplicamos, Señor, que, participando frecuentemente de este sacramento, crezcan los efectos de nuestra salvación.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Llevemos la Buena Nueva a nuestro prójimo.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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