» «

Accesos directos


Inicio Entrada Saludo Gloria 1a Lect Salmo 2a Lect Evangelio Homilia Credo Orac. Univ. Ofrendas Prefacio Santo Padre Nuestro Comunión Avisos Salida + -

XVII Domingo Ordinario

25 de julio de 2021
XVII Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
En el mundo capitalista nada es gratuito, todo tiene su precio, todo se tasa y se comercializa, los recursos naturales y humanos, los valores: el amor, la amistad, el servicio, la justicia, la fraternidad, la fe, etc. Jesús enseña que la dinámica del Reino es el arte de compartir. Quizá todo el dinero del mundo no fuese suficiente para comprar el alimento necesario para los que pasan hambre, este gran problema se solucionaría compartiendo.

De pie
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 67, 6. 7. 36
Dios habita en su santuario; él nos hace habitar juntos en su casa; es la fuerza y el poder de su pueblo.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos; para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.
(Silencio)

Defensor de los pobres:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Refugio de los débiles:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Esperanza de los pecadores:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, protector de los que en ti confían, sin ti, nada es fuerte, ni santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia para que, bajo tu dirección, de tal modo nos sirvamos ahora de los bienes pasajeros, que nuestro corazón esté puesto en los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Eliseo recibe un obsequio que a su vez él comparte con el pueblo; basta un poco de pan compartido con gusto y con alegría, para sentir su fuerza y su energía. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA
Del segundo libro de los Reyes 4, 42-44

En aquellos días, llegó de Baal-Salisá un hombre que traía para el siervo de Dios, Eliseo, como primicias, veinte panes de cebada y grano tierno en espiga. Entonces Eliseo dijo a su criado: "Dáselos a la gente para que coman". Pero él le respondió: "¿Cómo voy a repartir estos panes entre cien hombres?". Eliseo insistió: "Dáselos a la gente para que coman, porque esto dice el Señor: 'Comerán todos y sobrará' ". El criado repartió los panes a la gente; todos comieron y todavía sobró, como había dicho el Señor.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Agradecidos, bendigamos todos al Señor con el salmo 144, dirigidos por el coro:
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 144
Bendeciré al Señor eternamente.
Bendeciré al Señor eternamente.

Que te alaben, Señor, todas tus obras
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas.

Bendeciré al Señor eternamente.

A ti, Señor, sus ojos vuelven todos
y tú los alimentas a su tiempo.
Abres, Señor, tus manos generosas
y cuantos viven quedan satisfechos.

Bendeciré al Señor eternamente.

Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor de quien lo invoca.

Bendeciré al Señor eternamente.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
La humildad y la modestia desempeñan un gran papel donde hay amenaza contra la unidad, la apacibilidad y la dulzura son comportamientos con el prójimo que alejan toda clase de riñas y rencores. La paciencia es un rasgo esencial del amor, lo hace posible y salvaguarda la unidad de la paz.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-6

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz. Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también una sola es la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
Ningún ser humano debiera morir de hambre, pues la tierra tiene suficiente para albergarnos a todos. Los cristianos no debemos olvidar el compartir: ésta es la clave para hacer realidad la fraternidad, para reconocernos hijos de un mismo Padre. Cuando se comparte con gusto y con alegría, el alimento se multiplica y sobra.

De pie
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 7, 16
Aleluya, Aleluya
Un gran profeta ha surgido entre nosotros, Dios ha visitado a su pueblo.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Juan 6,1-15
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: "¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?".

Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues él bien sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: "Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan". Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?". Jesús le respondió: "Díganle a la gente que se siente".

En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil. Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien”.

Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos. Entonces la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía: "Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo". Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró de nuevo a la montaña, él solo.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Eucaristía y crisis económica

Todos los cristianos lo sabemos. La eucaristía dominical se puede convertir fácilmente en un «refugio religioso» que nos protege de la vida conflictiva en la que nos movemos a lo largo de la semana. Es tentador ir a misa para compartir una experiencia religiosa que nos permite descansar de los problemas, tensiones y malas noticias que nos presionan por todas partes.

A veces somos sensibles a lo que afecta a la dignidad de la celebración, pero nos preocupa menos olvidarnos de las exigencias que entraña celebrar la cena del Señor. Nos molesta que un sacerdote no se atenga estrictamente a la normativa ritual, pero podemos seguir celebrando rutinariamente la misa sin escuchar las llamadas del evangelio.

El riesgo siempre es el mismo: comulgar con Cristo en lo íntimo del corazón sin preocuparnos de comulgar con los hermanos que sufren. Compartir el pan de la eucaristía e ignorar el hambre de millones de hermanos privados de pan, de justicia y de futuro.

En los próximos años se van a ir agravando los efectos de la crisis mucho más de lo que nos temíamos. La cascada de medidas que se nos dictan de manera inapelable e implacable irá haciendo crecer entre nosotros una desigualdad injusta. Iremos viendo cómo personas de nuestro entorno más o menos cercano se van empobreciendo hasta quedar a merced de un futuro incierto e imprevisible.

Conoceremos de cerca inmigrantes privados de asistencia sanitaria, enfermos sin saber cómo resolver sus problemas de salud o medicación, familias obligadas a vivir de la caridad, personas amenazadas por el desahucio, gente desasistida, jóvenes sin un futuro nada claro... No lo podremos evitar. O endurecemos nuestros hábitos egoístas de siempre o nos hacemos más solidarios.

La celebración de la eucaristía en medio de esta sociedad en crisis puede ser un lugar de concienciación. Necesitamos liberarnos de una cultura individualista que nos ha acostumbrado a vivir pensando solo en nuestros propios intereses, para aprender sencillamente a ser más humanos. Toda la eucaristía está orientada a crear fraternidad.

No es normal escuchar todos los domingos a lo largo del año el evangelio de Jesús sin reaccionar ante sus llamadas. No podemos pedir al Padre «el pan nuestro de cada día» sin pensar en aquellos que tienen dificultades para obtenerlo. No podemos comulgar con Jesús sin hacernos más generosos y solidarios. No podemos darnos la paz unos a otros sin estar dispuestos a tender una mano a quienes están más solos e indefensos ante la crisis.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Pidamos, hermanos, el auxilio del Espíritu Santo, para que inspire nuestras oraciones y ruegue con nosotros por las necesidades del mundo, respondiendo:

Te rogamos, Señor.

Te rogamos, Señor.

• Por toda la Iglesia, para que seamos capaces de alimentar a cuantos tienen hambre y sed de justicia. Oremos.

Te rogamos, Señor.

• Por todos los gobernantes del mundo, para que en sus gestiones sea cuestión primordial la atención a los indigentes. Oremos.

Te rogamos, Señor.

• Por todos los niños que siguen muriendo de hambre, para que su sacrificio sea estímulo que nos una a todos en la lucha contra el hambre. Oremos.

Te rogamos, Señor.

• Por todos los cristianos, para que nunca olvidemos nuestra vocación de animadores y propagadores de la vida, el amor, la justicia y la esperanza. Oremos.

Te rogamos, Señor.

• Por nuestra comunidad, para que se mantenga siempre fiel al ejemplo de Jesús a la hora de comprometerse en la lucha por resolver las necesidades de las personas. Oremos.

Te rogamos, Señor.

Señor, Dios todopoderoso, que cada domingo nos invitas a participar del pan vivo bajado del cielo, escucha nuestras oraciones y haz que, en el amor de Cristo, compartamos nuestro pan terreno, para que quede satisfecha toda hambre, tanto del cuerpo como del Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Ofrezcamos al Señor el Pan y el Vino, fruto de nuestro esfuerzo por hacer producir de la tierra el pan que nos sustenta.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que por tu generosidad te presentamos, para que, por el poder de tu gracia, estos sagrados misterios santifiquen toda nuestra vida y nos conduzcan a la felicidad eterna.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: Responsabilidad

Señor Dios nuestro, es hora de agradecerte tantas buenas cosas que nos has dado y de modo especial la vida, la vida que, sin saberlo, compartimos contigo.

Gracias en nombre de todos los seres humanos, sean conscientes o no de tu presencia y tu impulso vital. Sería necio imputarte lo que no funciona en este mundo, porque debemos reconocerte, con obligada humildad, que no hemos sabido organizarnos para que haya justicia ni nos hemos decidido a distribuir tus bienes entre todos.

En este himno a tu mayor gloria van implícitos nuestro agradecimiento por tu obra, infinitamente perfecta y nuestra voluntad de actuar responsablemente para que todos la disfruten por igual.

SANTO

Bendito seas, Padre Dios, por darnos a Jesús de Nazaret, a quien pretendemos seguir como a nuestro único líder y a quien queremos como amigo y hermano. Conoció de cerca la pobreza, hizo vida itinerante, tendió su mano a los marginados y proscritos por la Ley, ayudó en cuanto pudo a enfermos y desvalidos.

Jesús nos enseñó a compartir nuestros panes y peces, a dedicar a los demás nuestro tiempo, a escuchar y atender a sus problemas.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso, Padre, te suplicamos que transformes, por el poder de tu Santo Espíritu, estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Seguir a Jesús, convéncenos de ello, Padre santo, es sentirse responsable de las tragedias de este mundo, es ocuparse del pobre, mostrarle solidaridad y empatía, y defender y promover activamente las causas justas. No es fácil tarea, pero Jesús estará con nosotros.

Inspíranos, Padre, necesitamos tu espíritu, tu fuerza, para enfrentarnos con eficacia a nuestra responsabilidad. Somos conscientes de que el mal que asola este mundo es fruto de nuestras acciones insolidarias y egoístas.

Por eso te pedimos tu fuerza para invertir la tendencia e implantar aquí y ahora tu reino de justicia y concordia. Al lado del Papa Francisco, de nuestro Obispo Carlos y de todos los demás Obispos y presbiteros del mundo entero, trabajaremos incansablemente, No podemos esperar pasiva, indolentemente, que nos llegue del cielo o nos lo construyan otros.

Debemos asumir responsablemente el papel que nos corresponde a cada uno. Nos proponemos unir nuestras manos y nuestro esfuerzo, inspirados en María la Virgen Madre de Jesucristo, en su esposo San José, de los apóstoles y de todos los santos y martires, en comunión con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, para que la bondad abunde en la sociedad y la felicidad sea un bien común.

Te rogamos, Padre Dios, por la comunidad cristiana con el deseo de que sea modelo de entrega y fraternidad. Ponemos en tus benditas manos a todos nuestros hermanos difuntos, descansen en tu paz, en presencia de Jesús, que nos ha convocado a esta mesa, te bendecimos, Padre santo, con toda nuestra alma.

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 102, 2

Bendice alma mía al Señor, y no te olvides de tus beneficios.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

Para la reflexión: AQUÍ ME TIENES, SEÑOR

Soy muy poco o casi nada,
conoces mi debilidad,
mis pecados, mis carencias y errores,
más sé que Tú por mi fe,
multiplicarás lo bueno que en mí pusiste
y harás que, aquellos que me rodean,
puedan servirse de la bondad
que tú derramas.
AQUÍ ME TIENES, SEÑOR

Quiero ser uno de esos cinco panes,
para que, el hambriento que sale al camino
no se marche sin haber comido
del pan de mi fraternidad
del auxilio de mi solidaridad
del agua de mi caridad
AQUÍ ME TIENES, SEÑOR

Tal vez, mis capacidades,
mi pensamiento, mi alabanza,
mi oración, mi entrega,
mi testimonio, sean poco.
Pero, aquí me tienes, Señor
Mucho me diste y, por ello,
te doy las gracias, te bendigo y te alabo.
Y te pido que nunca deje de ser sensible
a las necesidades de mis hermanos.

Amén

Javier Leoz

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Rosarios en casa martes, viernes y domingo a las 18 hrs. Registrarse en la página web de la parroquia.
  • Nichos para cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  •  

    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Habiendo recibido, Señor, el sacramento celestial, memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo, concédenos que este don, que el mismo nos dio con tan inefable amor, nos aproveche para nuestra salvación eterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Vayamos a compartir con nuestros hermanos

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

    © Copyright 2021. Todos los derechos reservados.
    Proyecto realizado por