» «

Accesos directos


Inicio Entrada Saludo Gloria 1a Lect Salmo 2a Lect Evangelio Homilia Credo Orac. Univ. Ofrendas Prefacio Santo Padre Nuestro Comunión Avisos Salida + -

XVIII Domingo Ordinario

01 de agosto de 2021
XVIII Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos que alegría reunirnos nuevamente, iniciemos nuestra Eucaristía sabiendo que, el Señor, nos proporciona tanto el alimento material, como el espiritual, démosle las gracias por fortalecer nuestra vida con su Palabra.

De pie
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 69, 2. 6
Dios mío, ven en mi ayuda; Señor, date prisa en socorrerme. Tú eres mi auxilio y mi salvación; Señor, no tardes.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos: para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.
(Silencio)

Decimos querer al Señor y nos cuesta confiar sólo en su Palabra.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Presumimos de ser cristianos pero, no siempre, se nota en nuestras obras y en nuestros comportamientos.

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Cuando sentimos cansancio ¿por qué no recurrimos a la oración y al silencio que nos ofrece Dios?

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Ayuda, Señor, a tus siervos, que imploran tu continua benevolencia, y ya que se glorían de tenerte como su creador y su guía, renueva en ellos tu obra creadora y consérvales los dones de tu redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
El pueblo de Israel se queja porque encuentra difícil el camino hacia la libertad y duda de la misericordia de Dios.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Éxodo 16, 2-4. 12-15

En aquellos días, toda la comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo: "Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciamos. Ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud".

Entonces dijo el Señor a Moisés: "Voy a hacer que llueva pan del cielo. Que el pueblo salga a recoger cada día lo que necesita, pues quiero probar si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles de parte mía: 'Por la tarde comerán carne y por la mañana se hartarán de pan, para que sepan que yo soy el Señor, su Dios"'.

Aquella misma tarde, una bandada de codornices cubrió el campamento. A la mañana siguiente había en torno a él una capa de rocío que, al evaporarse, dejó el suelo cubierto con una especie de polvo blanco semejante a la escarcha. Al ver eso, los israelitas se dijeron unos a otros: "¿Manhú?" (es decir: "¿Qué, es esto?), pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: "Este es el pan que el Señor les da por alimento".

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Con el salmo 77 respondamos a la palabra del Señor, dirigidos por el coro.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 77
El Señor les dio pan del cielo.
El Señor les dio pan del cielo.

Cuanto hemos escuchado y conocemos
del poder del Señor y de su gloria,
cuanto nos han narrado nuestros padres,
nuestros hijos lo oirán de nuestra boca.

El Señor les dio pan del cielo.

A las nubes mandó desde lo alto
que abrieran las compuertas de los cielos;
hizo llover maná sobre su pueblo,
trigo celeste envió como alimento.

El Señor les dio pan del cielo.

Así el hombre comió pan de los ángeles;
Dios le dio de comer en abundancia
y luego los condujo hasta la tierra
y el monte que su diestra conquistara.

El Señor les dio pan del cielo.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
San Pablo, propone a los nuevos cristianos de Éfeso un programa de vida que sigue siendo válido para todos nosotros: Justicia y santidad.
Escuchemos
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 17. 20-24

Hermanos: Declaro y doy testimonio en el Señor, de que no deben ustedes vivir como los paganos, que proceden conforme a lo vano de sus criterios. Esto no es lo que ustedes han aprendido de Cristo; han oído hablar de Él y en Él han sido adoctrinados, conforme a la verdad de Jesús. Él les ha enseñado a abandonar su antiguo modo de vivir, ese viejo yo, corrompido por deseos de placer. Dejen que el Espíritu renueve su mente y revístanse del nuevo yo, creado a imagen de Dios, en la justicia y en la santidad de la verdad.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
Jesús se presenta como el verdadero Pan de Vida bajado del cielo. Para escuchar el Evangelio, pongámonos de pie pero antes aclamemos al Señor.

De pie
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4,4
Aleluya, Aleluya
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Mateo 6, 24-35
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando la gente vio que en aquella parte del lago no estaban Jesús ni sus discípulos, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste acá?"

Jesús les contestó: "Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello".

Ellos le dijeron: "¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?" Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien Él ha enviado".

Entonces la gente le preguntó a Jesús: "¿Qué signo vas a realizar tú, para que lo veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo".

Jesús les respondió: "Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo".

Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Como cree en Jesús

Según el evangelista Juan, Jesús está conversando con la gente a orillas del lago de Galilea. Jesús les dice que no trabajen por cualquier cosa, que no piensen solo en un «alimento perecedero». Lo importante es trabajar teniendo como horizonte «la vida eterna».

Sin duda es así. Jesús tiene razón. Pero ¿cuál es el trabajo que quiere Dios? Esta es la pregunta de la gente: ¿cómo podemos ocuparnos en los trabajos que Dios quiere? La respuesta de Jesús no deja de ser desconcertante. El único trabajo que Dios quiere es este: «Que creáis en el que Dios os ha enviado». ¿Qué significa esto?

«Creer en Jesús» no es una experiencia teórica, un ejercicio mental. No consiste simplemente en una adhesión religiosa. Es un «trabajo» en el que sus seguidores han de ocuparse a lo largo de su vida. Creer en Jesús es algo que hay que cuidar y trabajar día a día.

«Creer en Jesús» es configurar la vida desde él, convencidos de que su vida fue verdadera: una vida que conduce a la vida eterna. Su manera de vivir a Dios como Padre, su forma de reaccionar siempre con misericordia, su empeño en despertar esperanza es lo mejor que puede hacer el ser humano.

«Creer en Jesús» es vivir y trabajar por algo último y decisivo: esforzarse por un mundo más humano y justo; hacer más real y más creíble la paternidad de Dios; no olvidar a quienes corren el riesgo de quedar olvidados por todos, incluso por las religiones. Y hacer todo esto sabiendo que nuestro pequeño compromiso, siempre pobre y limitado, es el trabajo más humano que podemos hacer.

Por eso, desentendernos de la vida de los demás, vivirlo todo con indiferencia, encerrarnos solo en nuestros intereses, ignorar el sufrimiento de la gente que encontramos en nuestro camino… son actitudes que indican que no estamos «trabajando» nuestra fe en Jesús.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, la vida no consiste en bien vivir, en asegurar nuestras necesidades materiales y físicas, estamos llamados a aspirar a nuestra plenitud humana que solo será posible junto a la plenitud de toda la humanidad. Oremos a una voz:

Que nuestro compromiso creyente contagie vida a los demás.

Que nuestro compromiso creyente contagie vida a los demás.

• Que la Iglesia sea la comunidad de los que celebramos nuestra fe implicándonos en favor de la vida. de la justicia, de la inclusión y de la paz.

Que nuestro compromiso creyente contagie vida a los demás.

• Que los creyentes escuchemos la llamada a la trascendencia, a una vida partida y compartida, la alegría por vivir con sentido y consistencia, más allá de la propuesta social.

Que nuestro compromiso creyente contagie vida a los demás.

• Que todos seamos invitación a la confianza en la vida y la Vida con mayúscula, que nuestra vida comprometida interpele y configure el ejercicio o tarea de quienes ocupan cargos de responsabilidad.

Que nuestro compromiso creyente contagie vida a los demás.

• Que nos dejemos afectar por todos los que sufren nuestro afán de tener, de acaparar, de poder y optemos por una vida en clave de servicio y solidaridad.

Que nuestro compromiso creyente contagie vida a los demás.

Padre, que acertemos a trabajar por el pan que dura, por la fraternidad universal, por la vida vivida con sentido y confianza. Te damos las gracias por tu hijo Jesús, nuestro Señor.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Con el pan y el vino traemos hasta tu altar los sufrimientos, alegrías y penas de toda la humanidad y nos ayudes a cambiar el mundo entero en imagen de tu Reino.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica, Señor, por tu piedad, estos dones y al recibir en oblación este sacrificio espiritual, conviértenos para ti en una perene ofrenda. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: Con el sello del Padre

Te elevamos, Padre amantísimo, esta plegaria para expresarte nuestro agradecimiento más sincero por cuanto has hecho por todos nosotros. En justa correspondencia te dirigimos estas preces de alabanza y nos unimos a todas las personas de buena voluntad para colaborar con ellas en la construcción de un mundo más justo y en paz. Sabemos que esa será tu mayor gloria.

Con todo cariño, te alabamos, te adoramos, te damos gracias y bendecimos tu nombre, Dios y Padre de misericordia. Sólo Tú eres santo, sólo Tú te mereces el nombre de Padre, Escucha este himno que recitamos en tu honor.

SANTO

Tenemos muy presente la imagen de Jesús, el crucificado. Y no sabemos cómo agradecerle todo lo que hizo y sufrió por nosotros. Creemos que vive en Ti, Dios Padre, y sentimos además que vive con nosotros. Su compañía nos alegra la vida y nos ilumina el camino a seguir. Por eso estamos contentos. No queremos olvidar el testamento que nos dejó Jesús, en aquella última cena, cuando se arrodilló ante sus amigos, ejemplo de servicio a los demás, y nos transmitió su mensaje de entrega.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso. Padre, te suplicamos que transformes, por el poder de tu Santo Espíritu, estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió.

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte Señor, hasta que vuelvas.

Padre nuestro, siguiendo los deseos de tu hijo Jesús, nos comprometemos, no ya a repetir los signos eucarísticos sino a plasmar en nuestras vidas la entrega que significan. Sabemos, aunque parezca un atrevimiento, que debemos ser tus manos y suplirte cada día, Dios todo-amor y nada-poderoso, atendiendo las súplicas de nuestros hermanos...

...teniendo piedad de los que más sufren y eliminando de nuestro mundo la avaricia, la corrupción, el abuso, las injusticias.

Necesitamos que derrames tu Espíritu sobre el Papa Francisco y sobre nuestro Obispo Carlos y todos los Obispos, presbíteros y diáconos, religiosas y laicos misioneros esparcidos por el mundo entero.

También sobre nosotros, porque queremos transformar nuestros criterios que cada día nos resultan más rastreros e interesados y adoptar las maneras revolucionarias de ser y actuar de Jesús, que nos consta son como las tuyas.

Ayúdanos a llevar adelante esta inmensa tarea de reconstrucción del Reino, así como participaron la Virgen María madre de tu Hijo, San José su esposo, todos los santos y mártires. Y ayuda no sólo a cuantos formamos parte de tu Iglesia sino a todos los seres humanos que se mueven en esta misma dirección.

Terminamos ya esta plegaria dándote gracias por el amor con que has acogido en tu seno a Jesús y a todos nuestros amigos difuntos. Por todo ello bendecimos tu nombre, Dios y Señor nuestro, y nos comprometemos a buscar siempre tu mayor gloria.

Amén.

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Dense fraternalmente la paz.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 6,35

Yo soy el pan de vida, dice el Señor. Quien venga a mí no tendrá hambre, y quien crea en mí no tendrá sed.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

Para la reflexión:

TU ERES EL PAN QUE NOS SALVA
Si te necesitamos,
apareces cuando menos lo esperamos
Si te llamamos,
vienes a nuestro encuentro
Si tenemos hambre
abres la mano y nos sacias

TU ERES EL PAN QUE NOS SALVA
Ayúdanos a descubrir a Dios,
en cada acontecimiento
en los detalles de cada día
En el pobre y en el necesitado,
en el triste o en el angustiado

TU ERES EL PAN QUE NOS SALVA
Si estamos débiles,
repartes tu pan con nosotros
Si nos encontramos derrotados,
nos animas con el Pan de tu Palabra
Si nos encontramos desorientados
eres luz que nos ilumina.
¡Gracias, Señor!

Javier Leoz

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Rosarios en casa martes viernes y domingo a las 18 hrs. Registrarse en la página web de la parroquia.
  • Nichos para cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  •  

    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Acompaña, Señor, con tu permanente auxilio, a quienes renuevas con el don celestial, y a quienes no dejas de proteger, concédeles ser cada vez más dignos de la eterna redención.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Regresemos a nuestros hogares y volvámonos pan partido y compartido para nuestros hermanos.

    Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

    © Copyright 2021. Todos los derechos reservados.
    Proyecto realizado por