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XXI Domingo Ordinario

22 de agosto de 2021
XXI Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
En cualquier relación de Dios con nosotros es Él quien toma la iniciativa y es siempre fiel. Jesús nos invita a una entrega, a una comunión total con Él. Pablo usando la imagen del matrimonio, nos explica la íntima unión de Cristo con su Iglesia. Sometámonos completamente a Cristo que nos ama tiernamente. De pie, por favor, para empezar nuestra celebración, cantando con entusiasmo.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 85, 1-3
Inclina tu oído, Señor, y escúchame. Salva a tu siervo, que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos; para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.
(Silencio)

Tú que vienes a visitar a tu pueblo con la paz:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Tú que vienes a salvar lo que estaba perdido:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú que vienes a crear un mundo nuevo:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que unes en un mismo sentir los corazones de tus fieles, impulsa a tu pueblo a amar lo que mandas y a desear lo que prometes, para que, en medio de la inestabilidad del mundo, estén firmemente anclados nuestros corazones donde se halla la verdadera felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Este texto tomado del libro de Josué, nos trae el hecho de la Alianza celebrada en Siquem. El Señor, escogido como el Dios de todas las tribus. El es fiel y promete tierra y libertad. El pueblo se compromete a obedecer y a servir solamente a este Dios. Escuchemos atentamente este compromiso.
PRIMERA LECTURA
Del libro de Josué 24, 1-2. 15-17. 18

En aquellos días, Josué convocó en Siquem a todas las tribus de Israel y reunió a los ancianos, a los jueces, a los jefes y a los escribas. Cuando todos estuvieron en presencia del Señor, Josué le dijo al pueblo: "Si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quién quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes habitan? En cuanto a mi toca, mi familia y yo serviremos al Señor".

El pueblo respondió: "Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses, porque el Señor es nuestro Dios; Él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, el que hizo ante nosotros grandes prodigios, nos protegió por todo el camino que recorrimos y en los pueblos por donde pasamos. Así pues, también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios".

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Con el salmo 33 alabemos al Señor, dirigidos por el coro
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 33
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Los ojos del Señor cuidan al justo,
y a su clamor están atentos sus oídos.
Contra el malvado, en cambio, está el Señor,
para borrar de la tierra su recuerdo.

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Escucha el Señor al hombre justo
y lo libra de todas sus congojas.
El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Muchas tribulaciones pasa el justo,
pero de todas ellas Dios lo libra.
Por los huesos del justo vela Dios,
sin dejar que ninguno se le quiebre.
Salva el Señor la vida de sus siervos;
no morirán quienes en él esperan.

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Según Pablo, el amor entre nosotros expresa la relación íntima de Cristo y su Iglesia. Este misterio de amor y donación de Cristo a su Iglesia exige de parte de nosotros: la sumisión, el amor y la entrega. Pongan atención a la vocación matrimonial. Abran bien sus oídos para escuchar esta exhortación de San Pablo.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 21-32

Hermanos: Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo: que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por lo tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.

Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada.

Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa. Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
Con la lectura evangélica de este domingo concluimos la enseñanza del capítulo seis de San Juan, que hemos venido siguiendo desde el domingo decimoséptimo. Es un momento decisivo. Los que no aceptaron a Jesús o no creyeron en Él se retiraron. Un pequeño grupo, con Pedro como portavoz, proclamó su fe en Cristo y le siguieron. Nosotros como seguidores de Cristo proclamemos nuestra alegría mientras cantamos el Aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jer 6, 63. 68
Aleluya, Aleluya
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Juan 6, 55.60-69
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida". Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: "Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?".

Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen". (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".

Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También ustedes quieren dejarme?".

Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


¿A quién acudiremos?
Quien se acerca a Jesús, con frecuencia tiene la impresión de encontrarse con alguien extrañamente actual y más presente a nuestros problemas de hoy que muchos de nuestros contemporáneos. Hay gestos y palabras de Jesús que nos impactan todavía hoy porque tocan el nervio de nuestros problemas y preocupaciones más vitales. Son gestos y palabras que se resisten al paso de los tiempos y al cambio de ideologías. Los siglos transcurridos no han amortiguado la fuerza y la vida que encierran, a poco que estemos atentos y abramos sinceramente nuestro corazón. Sin embargo, a lo largo de veinte siglos es mucho el polvo que inevitablemente se ha ido acumulando sobre su persona, su actuación y su mensaje. Un cristianismo lleno de buenas intenciones y fervores venerables ha impedido a veces a muchos cristianos sencillos encontrarse con la frescura llena de vida de aquel que perdonaba a las prostitutas, abrazaba a los niños, lloraba con los amigos, contagiaba esperanza e invitaba a la gente a vivir con libertad el amor de los hijos de Dios. Cuántos hombres y mujeres han tenido que escuchar las disquisiciones de moralistas bienintencionados y las exposiciones de predicadores ilustrados sin lograr encontrarse con él. No nos ha de extrañar la interpelación del escritor francés Jean Onimus: «¿Por qué vas a ser tú propiedad privada de predicadores, doctores y de algunos eruditos, tú que has dicho cosas tan sencillas, tan directas, palabras que siguen siendo palabras de vida para todos los hombres?». Si muchos cristianos que se han ido alejando estos años de la Iglesia conocieran directamente los evangelios, sentirían de nuevo aquello expresado un día por Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos».
Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, los discípulos encuentran caro el peaje que hay que pagar por seguir a Jesús, para tener vida y ser continuadores de su causa. Oremos a una voz:

Queremos ser referentes de vida evangélica

Queremos ser referentes de vida evangélica

• Que la Iglesia sea Buena Noticia proclamada junto a los más pobres, con sencillez, con entrega, con bondad, con humanidad.

Queremos ser referentes de vida evangélica

• Que los creyentes seamos hombres y mujeres de palabras llenas de vida, de compromiso, de opción, de servicio.

Queremos ser referentes de vida evangélica

• Que nuestras comunidades parroquiales y religiosas sean anuncio y denuncia; referentes en esta sociedad de acogida, perdón, hermandad.

Queremos ser referentes de vida evangélica

• Que seamos palabra firme y tierna, que acoge, serena, descansa, pacifica, integra, restaura; referentes que apuntan al estilo de vida de Jesús de Nazaret.

Queremos ser referentes de vida evangélica

• Que las personas que viven en soledad reciban nuestra llamada, nuestra visita, nuestra palabra de aliento que rompa con los miedos, las inseguridades y fortalezca por dentro el corazón.

Queremos ser referentes de vida evangélica

Padre Madre buena, que seamos una palabra creíble, llena de vida, nacida de nuestro ser en Jesús y entregada en el servicio a las personas más necesitadas. Te damos las gracias por tu hijo Jesús, nuestro hermano y maestro.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Jesús nos enseña que “el Espíritu es el que da vida”. Movidos por el mismo Espíritu nosotros nos disponemos a ser ofrenda junto al pan y el vino que llevamos al altar.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que con un mismo y único sacrificio adquiriste para ti un pueblo de adopción, concede, propicio, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: Somos cuerpo de Cristo

Gracias, Padre bueno, Dios misericordioso, porque nos amas sin límite, como nunca comprenderemos. Nuestra mente no está capacitada para ello y la prueba es que tenemos una larga historia plagada de falsos dioses, los que hemos creado confundiéndolos contigo.

Nos hemos empeñado en hacerte como nosotros, más que justo justiciero, incluso vengativo, te hemos puesto en una nube, guardando las distancias. Qué equivocados andamos, eres pura bondad y amor, cercano, comprensivo, generoso sin límite, el mejor de los padres y la madre más entrañable.

Tienes tanto poder como para crear el universo, pero sólo te mueve el amor cuando nos das tu vida. Gracias, Dios nuestro, unidos a todos los que creen en Ti, pero en nombre de todos los seres humanos, recitamos en tu honor este himno de agradecimiento.

SANTO

Te damos las gracias un día más por Jesús de Nazaret. Nos sorprenden todavía sus maravillosas parábolas, que te retratan como un Dios increíblemente generoso, accesible, al que se puede llamar confiadamente de Tú.

Hiciste bien en confiarle la implantación de tu Reino. Su entrega a esta misión fue total, curó de su ceguera a todo el que fue en su búsqueda, y curó de su sordera a quien quiso escucharle.

Fue, como Tú, amigo de los pobres, de los enfermos, fue el abogado defensor de cuantos sufrían injusticias. Les mostró a todos ellos su solidaridad y defendió a muerte su causa.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso te suplicamos Señor que derrames tu Santo Espíritu sobre estos dones de Pan y Vino y así se nos conviertan en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo Jesús, nuestro Señor.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección ¡Ven Señor Jesús!

Que el recuerdo de la vida de Jesús, tu hijo amado, nos mueva a entregarnos a hacer realidad entre nosotros tus designios de paz, de amor, de justicia e igualdad. Reconocemos, Padre bueno, que nuestra vida no se guía por la compasión y la misericordia con el débil. La Virgen María Madre de Jesús nuestro Señor, San José su esposo, los santos y mártires, nos dan prueba de que si es posible.

Por eso te rogamos, Padre de la generosidad, que nos comuniques tu Espíritu, especialmente al Papa Francisco, a nuestro Obispo Carlos, a todos los Obispos del mundo, presbíteros y diáconos, religiosas y laicos al servicio del evangelio, hasta que nos rebose, y así manifestar con nuestras obras tu amor y tu bondad.

Queremos parecernos a Ti, Padre de todos y repartir a manos llenas el amor que Tú nos has dado. Te rogamos por las iglesias cristianas, para que sean modelos de convivencia fraterna. Y te agradecemos que hayas acogido en tu compañía a los amigos y familiares que se nos han adelantado en el camino hacia Ti.

Unidos todos nosotros y con tu Hijo Jesús en esta comida de hermandad, queremos brindar en tu honor ahora y todos los días de nuestra vida.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Compartamos un cordial saludo de paz.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 6, 54

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, dice el Señor; y yo lo resucitaré en el último día.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

Después de haber comulgado reflexionemos con la siguiente oración, decimos todos:

TE CONFIESO, QUE NO LO SÉ, SEÑOR

Digo amarte
cuando, media hora en tu presencia,
me parece excesivo o demasiado
Te sigo y escucho
y miro, una y otra vez,
hacia senderos distantes de Ti.
Te confieso, Señor,
que no sé demasiado de Ti.
Te confieso, Señor,
que, a pesar de todo,
sigo pensando, creyendo y confesando
que eres el Hijo de Dios.
Haz, Señor, que allá donde yo trabaje
con mis manos o con mi mente
construya un lugar más habitable
en el que Tú puedas formar parte.

Amén

Javier Leoz

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Convocamos a los jóvenes de la comunidad para la primera reunión de preparación a la MISIÓN que Dios mediante, realizaremos en Juchitán Oaxaca para la Semana santa. Les esperamos el sábado 11 de septiembre a las 17h, en el salón parroquial para iniciar la preparación.
  • Invitamos a los niños que quieran tomar catequesis, las inscripciones ya están abiertas; pueden inscribirse los lunes de 17-19h. Tendremos esquema virtual de septiembre a diciembre y esquema híbrido de enero a junio
  • Nichos para cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  • Ayúdennos con los Jubicuras se destrampan... invítalos a Ixtapan
  •  

    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Te pedimos, Señor, que la obra salvadora de tu misericordia fructifique plenamente en nosotros, y haz que, con la ayuda continua de tu gracia de tal manera tendamos a la perfección, que podamos siempre agradarte en todo.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    En todo momento, siempre sigamos al Señor.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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