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XXIII Domingo Ordinario

05 de septiembre de 2021
XXIII Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos hermanos y hermanas en Cristo. Las lecturas de hoy delatan la predilección de Dios por los pobres, los marginados y enfermos. Dios ha elegido a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino que prometió a los que le aman. Los invito para que se pongan de pie para recibir al que presidirá esta Celebración y a una voz proclamemos la antífona de entrada.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 118, 137.124
Eres justo, Señor, y rectos son tus mandamientos; muéstrate bondadoso con tu siervo.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.
(Silencio)

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, de quien nos viene la redención y a quien debemos la filiación adoptiva, protege con bondad a los hijos que tanto amas, para que todos los que creemos en Cristo obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
La primera lectura que escucharemos está tomada del Profeta Isaías, quien viene a hablarnos sobre los tiempos después del exilio. Dios ayudará a los más desamparados, ofreciéndoles su curación y su compasión. Escuchemos con atención.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías 35, 4-7(35, 4-7)

Esto dice el Señor: "Digan a los de corazón apocado: ¡Ánimo! No teman. He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos'. Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos se abrirán. Saltará como un venado el cojo y la lengua del mudo cantará. Brotarán aguas en el desierto y correrán torrentes en la estepa. El páramo se convertirá en estanque y la tierra seca, en manantial".

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Con el salmo 145 alabemos al Señor, dirigidos por el coro
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 145
Alaba, alma mía, al Señor.
Alaba, alma mía, al Señor.

El Señor siempre es fiel a su palabra,
y es quien hace justicia al oprimido;
El proporciona pan a los hambrientos
y libera al cautivo.

Alaba, alma mía, al Señor.

Abre el Señor los ojos de los ciegos
y alivia al agobiado.
Ama el Señor al hombre justo
y toma al forastero a su cuidado.

Alaba, alma mía, al Señor.

A la viuda y al huérfano sustenta
y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente,
reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.

Alaba, alma mía, al Señor.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Esta lectura de la carta del apóstol Santiago, nos recuerda que no debemos tener favoritismos con los influyentes y poderosos, antes bien dar el mejor lugar al necesitado. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol Santiago 2,1-5

Hermanos: Puesto que ustedes tienen fe en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no tengan favoritismos. Supongamos que entran al mismo tiempo en su reunión un hombre con un anillo de oro, lujosamente vestido, y un pobre andrajoso, y que fijan ustedes la mirada en el que lleva el traje elegante y le dicen: "Tú, siéntate aquí, cómodamente". En cambio, le dicen al pobre: "Tú, párate allá o siéntate aquí en el suelo, a mis pies". ¿No es esto tener favoritismos y juzgar con criterios torcidos? Queridos hermanos, ¿acaso no ha elegido Dios a los pobres de este mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman?

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
El evangelista Marcos trata de la curación del sordo mudo. Jesús cumplía las profecías mesiánicas a la vez que abría los oídos, los ojos y los corazones de sus discípulos por medio de estas obras de Dios. Antes de la proclamación del Evangelio, pongámonos de pie para cantar con alegría el Aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 23
Aleluya, Aleluya
Jesús predicaba el Evangelio del Reino y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!” (que quiere decir "¡Ábrete!"). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Abrirnos a Jesús

La escena es conocida. Le presentan a Jesús un sordo que, a consecuencia de su sordera, apenas puede hablar. Su vida es una desgracia. Solo se oye a sí mismo. No puede escuchar a sus familiares y vecinos. No puede conversar con sus amigos. Tampoco puede escuchar las parábolas de Jesús ni entender su mensaje. Vive encerrado en su propia soledad.

Jesús lo toma consigo y se concentra en su trabajo sanador. Introduce los dedos en sus oídos y trata de vencer esa resistencia que no le deja escuchar a nadie. Con su saliva humedece aquella lengua paralizada para dar fluidez a su palabra. No es fácil. El sordomudo no colabora, y Jesús hace un último esfuerzo. Respira profundamente, lanza un fuerte suspiro mirando al cielo en busca de la fuerza de Dios y, luego, grita al enfermo: «¡Ábrete!».

Aquel hombre sale de su aislamiento y, por vez primera, descubre lo que es vivir escuchando a los demás y conversando abiertamente con todos. La gente queda admirada: Jesús lo hace todo bien, como el Creador, «hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

No es casual que los evangelios narren tantas curaciones de ciegos y sordos. Estos relatos son una invitación a dejarse trabajar por Jesús para abrir bien los ojos y los oídos a su persona y su palabra. Unos discípulos «sordos» a su mensaje serán como «tartamudos» al anunciar el evangelio.

Vivir dentro de la Iglesia con mentalidad «abierta» o «cerrada» puede ser una cuestión de actitud mental o de posición práctica, fruto casi siempre de la propia estructura psicológica o de la formación recibida. Pero, cuando se trata de «abrirse» o «cerrarse» al evangelio, el asunto es de importancia decisiva.

Si vivimos sordos al mensaje de Jesús, si no entendemos su proyecto, si no captamos su amor a los que sufren, nos encerraremos en nuestros problemas y no escucharemos los de la gente. Pero entonces no sabremos anunciar la Buena Noticia de Jesús. Deformaremos su mensaje. A muchos se les hará difícil entender nuestro «evangelio». ¿No necesitamos abrirnos a Jesús para dejarnos curar de nuestra sordera?

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Pidamos, hermanos, al Señor que escuche nuestras plegarias y atienda a nuestras súplicas. Después de cada petición diremos:

Señor, acrecienta nuestro amor.

Señor, acrecienta nuestro amor.

• Por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz y la unidad, la guarde de todo mal y acreciente el número de sus hijos. Oremos.

Señor, acrecienta nuestro amor.

• Por la paz del mundo, para que cesen las rivalidades entre las naciones, renazca en el corazón de los hombres el amor y arraigue entre todos los pueblos la mutua comprensión. Oremos.

Señor, acrecienta nuestro amor.

• Para que Dios, Padre todopoderoso, purifique al mundo de todo error, devuelva la salud a los enfermos, aleje el hambre, abra las prisiones injustas y conceda el regreso a los que añoran la patria. Oremos.

Señor, acrecienta nuestro amor.

• Para que el Señor nos conceda perseverar en la fe hasta el fin de nuestra vida y, después de la muerte, nos admita en el reino de la felicidad, de la luz y de la paz. Oremos.

Señor, acrecienta nuestro amor.

Padre bueno, todo esto te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al entregar el pan y el vino para el sacrificio eucarístico pidamos al Señor que nos cure de nuestros muchos apegos y egoísmos, para que así podamos dar el fruto esperado.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor Dios, fuente de toda devoción sincera y de la paz, concédenos honrar de tal manera, con estos dones, tu majestad, que, a1 participar en estos santos misterios, todos quedemos unidos en un mismo sentir. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: La buena gente

Hoy, al igual que todos los días de nuestra vida, debemos darte las gracias, Padre Dios, por nuestra propia existencia y por el inmenso milagro de vida que has derramado a nuestro alrededor.

Nuestra oración no puede consistir en seguir pidiéndote gracias y dádivas, nuestra plegaria ha de ser una pura acción de gracias por todo lo que nos has dado y por el misterio de tu presencia en nosotros. Gracias, Padre santo, por inspirar tu Espíritu a tantas buenas personas, las que cuidan de los hermanos enfermos, minusválidos, moribundos, las que han alterado su vida, para servir lejos de su hogar a sus prójimos.

Bendito seas, Padre, por tantos hombres y mujeres, que sin hacer nada extraordinario dan cada día su cariño a los demás y saben compartir lo que son y lo poco o mucho que tienen. Por todos ellos te damos gracias y proclamamos tu gloria cantando este himno a tu santidad.

SANTO

Padre de bondad, gracias una vez más por habernos dado a tu hijo Jesús, de quien estamos orgullosos por ser uno de los nuestros, hombre cabal, en el que te has dignado darte a conocer y revelarte a la humanidad.

Por él hemos conocido, aunque después lo hayamos olvidado, que no eres Dios que te guste morar en grandes templos y catedrales, sino que quieres ser venerado en espíritu y en verdad y prefieres la oración íntima y personal al culto más solemne. Sabemos por Jesús, porque fue siempre fiel reflejo de tu pensamiento, que no te agradan quienes se muestran ansiosos por los primeros puestos y, envolviéndose en ropajes lujosos, buscan las reverencias de los demás.

Sabemos por Jesús, que aprecias no a quien sólo da lo que le sobra, sino a quien es capaz de compartir generosamente su vida y sus bienes. Sabemos que Jesús nos dio ejemplo continuo de perfecta solidaridad, que culminó con su entrega aceptando una durísima muerte en cruz.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso te pedimos Padre santo, que envíes tu Espíritu sobre este pan y este vino, para que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, tu Hijo nuestro Señor.

Porque él mismo, llegada la hora en que había de ser glorificado por ti, Padre santo, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, te bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno del fruto de la vid, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros.

Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

Aquí estamos, Padre Dios, cargados de recuerdos por la dolorosa pasión y muerte de nuestro hermano Jesús, que no debería empañar la memoria de quien vivió en plenitud su vida. Nos alegra creer que está ya en tus manos amorosas de Padre.

Gracias, Señor. Infúndenos tu Espíritu de amor, el espíritu de Jesús. Reconocemos que estamos lejos de mirar con los ojos de Jesús, dentro de la persona, su actitud ante los que le necesitan, y valorar ante todo su capacidad de compasión y generosidad. Porque seguimos en cambio valorando más a quien más tiene, al que posee más riqueza, más cultura, o más poder e influencia. No permitas que quienes nos llamamos cristianos y seguidores de Jesús, desvirtuemos por más tiempo con ritos y formalismos su auténtico mensaje.

Tenemos que demostrar que le seguimos por nuestras obras de misericordia y decirles a todos que el proyecto de tu Reino no es exclusiva cristiana, que el mensaje que nos dio Jesús de tu parte es para toda la humanidad, para todos los seres humanos sin excepción de raza, cultura o religión. Hemos de ver tu rostro en cada uno de los hermanos, porque ahí estás Tú.

Así lo hicieron la Virgen María, madre de Jesús, su esposo San José los apóstoles y santos y mártires quienes continuaron la obra que Jesús les encomendó. Hemos de sentirnos verdaderamente hermanos de todos, ricos y pobres, cristianos, judíos, musulmanes, budistas, creyentes y no creyentes, y todos juntos con el Papa Francisco con nuestro Obispo Carlos, con sus Obispos auxiliares, presbíteros, diáconos, religiosos, religiosas, laicos y laicas comprometidos; elevar hasta ti nuestras plegarias de agradecimiento y bendición.

Te pedimos por nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección admítelos a contemplar la luz de tu Gloria.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 41, 2-3

Como la cierva busca el agua de las fuentes, así, sedienta, mi alma te busca a ti, Dios mío. Mi alma tiene sed del Dios vivo.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

Después de haber comulgado reflexionemos con la siguiente oración decimos juntos:

ABRE MIS OIDOS, SEÑOR

ABRE MIS OIDOS, SEÑOR
Para que te escuche y
no me aleje de Ti.
ABRE MIS OIDOS, SEÑOR
Para que nadie me engañe con falsas palabras.
ABRE MIS OIDOS, SEÑOR
Para que te conozca como eres.
ABRE MIS OIDOS, SEÑOR
Para que Tú me guíes y me acompañes.
ABRE MIS OIDOS, SEÑOR
Y condúceme todos los días de mi vida.

Amén.

Javier Leoz

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Invitamos a los niños que quieran tomar catequesis, las inscripciones ya están abiertas; pueden inscribirse los lunes de 17-19h. Tendremos esquema virtual de septiembre a diciembre y esquema híbrido de enero a junio
  • Nichos para cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  • Ayúdennos con los Jubicuras se destrampan... invítalos a Ixtapan
  • Convocamos a los jóvenes de la comunidad para la primera reunión de preparación a la MISIÓN que Dios mediante, realizaremos en Santiago Acutzilapan, en el Municipio de Atlacomulco para la Semana Santa. Les esperamos el sábado 18 de septiembre a las 11h, en el salón parroquial para iniciar la preparación.
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    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Concede, Señor, a tus fieles, a quienes alimentas y vivificas con tu palabra y el sacramento del cielo, aprovechar de tal manera tan grandes dones de tu Hijo amado, que merezcamos ser siempre partícipes de su vida. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Abramos nuestros sentidos para amar y servir.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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