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XXVI Domingo Ordinario

26 de septiembre de 2021
XXVI Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
En el domingo, Día del Señor, nos reunimos, hermanos, para celebrar la Santa Eucaristía, hoy la palabra nos anima a introducirnos en los misterios insondables del Espíritu Santo, que obra de maneras a veces inesperadas y sorprendentes. Seducidos por ese Espíritu, nos animamos unos a otros para celebrar con mucho entusiasmo estos misterios, nos ponemos de pie y juntos decimos la antífona de entrada.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Dn 3, 31. 29. 30. 43. 42
Todo lo que hiciste con nosotros, Señor, es verdaderamente justo, porque hemos pecado contra ti y hemos desobedecido tus mandatos; pero haz honor a tu nombre y trátanos conforme a tu inmensa misericordia.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos: para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.
(Silencio)

Por los momentos en los que descalificamos a los que no piensan como nosotros.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Por las veces en que pensamos que, nuestras ideas, son las mejores y desechamos las de otras personas.

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Por no valorar las buenas cosas según quien las haga. Por no aceptar la verdad, según quien la diga.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que manifiestas tu poder de una manera admirable sobre todo cuando perdonas y ejerces tu misericordia, multiplica tu gracia sobre nosotros, para que, apresurándonos hacia lo que nos prometes, nos hagas participes de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Hoy Jesús nos invita a ser generosos y a superar nuestras ambiciones y egoísmos para ponernos al servicio de los demás. Escuchemos con atención.
PRIMERA LECTURA
Del libro de los Números 11, 25-29

En aquellos días, el Señor descendió de la nube y habló con Moisés. Tomó del espíritu que reposaba sobre Moisés y se lo dio a los setenta ancianos. Cuando el espíritu se posó sobre ellos, se pusieron a profetizar.

Se habían quedado en el campamento dos hombres: uno llamado Eldad y otro, Medad. También sobre ellos se posó el espíritu, pues, aunque no habían ido a la reunión, eran de los elegidos y ambos comenzaron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a contarle a Moisés que Eldad y Medad estaban profetizando en el campamento. Entonces Josué, hijo de Nun, que desde muy joven era ayudante de Moisés, le dijo: "Señor mío, prohíbeselo". Pero Moisés le respondió: "¿Crees que voy a ponerme celoso? Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el espíritu del Señor".

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Alegremos nuestro corazón, alabando al Señor con el salmo 18, dirigidos por el coro.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 18
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo.

Los mandamientos del Señor alegran el corazón.

La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor
son verdaderos y enteramente justos.

Los mandamientos del Señor alegran el corazón.

Aunque tu servidor se esmera en cumplir
tus preceptos con cuidado,
¿quién no falta, Señor, sin advertirlo?
Perdona mis errores ignorados.

Los mandamientos del Señor alegran el corazón.

Presérvame, Señor, de la soberbia,
no dejes que el orgullo me domine;
así, del gran pecado tu servidor
podrá encontrarse libre.

Los mandamientos del Señor alegran el corazón.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Hoy leemos por última vez la carta de Santiago en esta serie dominical. Es un pasaje muy duro contra los ricos. El apego a los bienes materiales nos hace perder el sentido de la vida eterna que Dios nos ofrece. Atendamos el mensaje.
SEGUNDA LECTURA
De la carta del apóstol Santiago 5,1-6

Lloren y laméntense, ustedes, los ricos, por las desgracias que les esperan. Sus riquezas se han corrompido; la polilla se ha comido sus vestidos; enmohecidos están su oro y su plata, y ese moho será una prueba contra ustedes y consumirá sus carnes, como el fuego. Con esto ustedes han atesorado un castigo para los últimos días.

El salario que ustedes han defraudado a los trabajadores que segaron sus campos está clamando contra ustedes; sus gritos han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos. Han vivido ustedes en este mundo entregados al lujo y al placer, engordando como reses para el día de la matanza. Han condenado a los inocentes y los han matado, porque no podían defenderse.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
Escuchemos con mucha atención cómo Jesús, nos exhorta a la tolerancia y a la comprensión. Invita además, a cuidar de los pequeños y a alegrarse por el bien realizado en el mundo, más allá de celos o divisiones. Pongámonos de pie, pero antes cantemos el aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 17, 17
Aleluya, Aleluya
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Marcos 9, 38-43. 45. 47-48
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: "Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos". Pero Jesús le respondió: "No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor. Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa.

Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar. Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Luchamos por la misma causa

Con frecuencia, los cristianos no terminamos de superar una mentalidad de religión privilegiada que nos impide apreciar todo el bien que se promueve en ámbitos alejados de la fe. Casi inconscientemente tendemos a pensar que somos nosotros los únicos portadores de la verdad, y que el Espíritu de Dios solo actúa a través de nosotros.

Una falsa interpretación del mensaje de Jesús nos ha conducido a veces a identificar el reino de Dios con la Iglesia. Según esta concepción, el reino de Dios solo se realizaría dentro de la Iglesia, y crecería y se extendería en la medida en que crece y se extiende la Iglesia.

Y sin embargo no es así. El reino de Dios se extiende más allá de la institución eclesial. No crece solo entre los cristianos, sino entre todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que hacen crecer en el mundo la fraternidad. Según Jesús, todo aquel que «echa demonios en su nombre» está evangelizando. Todo hombre, grupo o partido capaz de «echar demonios» de nuestra sociedad y de colaborar en la construcción de un mundo mejor está, de alguna manera, abriendo camino al reino de Dios.

Es fácil que también a nosotros, como a los discípulos, nos parezca que no son de los nuestros, porque no entran en nuestras iglesias ni asisten a nuestros cultos. Sin embargo, según Jesús, «el que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Todos los que, de alguna manera, luchan por la causa del hombre están con nosotros. «Secretamente, quizá, pero realmente, no hay un solo combate por la justicia –por equívoco que sea su trasfondo político– que no esté silenciosamente en relación con el reino de Dios, aunque los cristianos no lo quieran saber. Donde se lucha por los humillados, los aplastados, los débiles, los abandonados, allí se combate en realidad con Dios por su reino, se sepa o no, él lo sabe» (Georges Crespy).

Los cristianos hemos de valorar con gozo todos los logros humanos, grandes o pequeños, y todos los triunfos de la justicia que se alcanzan en el campo político, económico o social, por modestos que nos puedan parecer. Los políticos que luchan por una sociedad más justa, los periodistas que se arriesgan por defender la verdad y la libertad, los obreros que logran una mayor solidaridad, los educadores que se desviven por educar para la responsabilidad, aunque no parezcan siempre ser de los nuestros, «están a favor nuestro», pues están trabajando por un mundo más humano.

Lejos de creernos portadores únicos de salvación, los cristianos hemos de acoger con gozo esa corriente de salvación que se abre camino en la historia de los hombres, no solo en la Iglesia, sino también junto a ella y más allá de sus instituciones. Dios está actuando en el mundo.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Con el corazón abierto a los hombres y mujeres del mundo entero sin distinción de color, presentemos nuestras plegarias a cada petición diremos:

Te rogamos, Señor.

Te rogamos, Señor.

• Por la Iglesia. Para que sepa descubrir tantas cosas buenas que hay a su alrededor y que le vendrían muy bien para anunciar el mensaje de Jesús. Roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor.

• Por todos los países donde hay segregación y racismo. Para que procuremos aceptar a todos sean del color que sean. Roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor.

• Por los que no tienen empleo. Por los que se sienten marginados. Por todos aquellos cuya voz no cuenta en nada ni para nada. Roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor.

• Por los políticos. Para que no dividan a la sociedad entre “buenos y malos” “rojos o verdes” “amarillos o azules” “de arriba o de abajo”. Roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor.

• Por todos nosotros. Para que seamos acogedores. Para que no seamos orgullosos ni arrogantes con los demás. Roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Llevamos al altar los dones de pan y vino. Pero no nos olvidamos de que a Dios le agrada más la ofrenda de los corazones; por eso en la alegría del canto presentamos también toda nuestra vida.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Dios misericordioso, que nuestra ofrenda te sea aceptable y que por ella quede abierta para nosotros la fuente de toda bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: Actitud de servicio

Te elevamos, Padre Dios, nuestro corazón y esta oración para darte las gracias por cuanto has hecho por nosotros, por habernos dado a luz y mantenernos en la vida, en Ti.

Gracias por este maravilloso e inconmensurable universo, que apenas somos capaces de descubrir y admirar.

Ante tanta grandeza se vuelven Ridículas nuestras pobres pero pretenciosas solemnidades. Y es que nuestra mejor ofrenda no es pretender agasajarte sino servir a los hermanos, tanto como nos sea posible, y como Tú, darnos sin esperar retorno ni premio.

Gracias, Padre bueno y amante, porque nos mueves a ser generosos y espléndidos, a tener una conciencia limpia y una vida coherente. Por todo ello, nos sale del alma bendecir tu nombre, y cantar sin cesar el himno de tu gloria.

SANTO

Gracias, Dios y Padre nuestro, por tu hijo Jesús. nos ha enseñado que no eres un Dios a quien temer sino un Padre a quien hay que querer y serle fiel. A la luz de su vida, la vida ha cambiado su sentido.

Porque no quiso ser servido sino servir, se hizo siervo de la humanidad y derivó todo el amor que te tenía en el cuidado de los hermanos más necesitados. Él nos ha revelado que solo llega a su plenitud personal quien ayuda a sus prójimos y contribuye a su bienestar.

Que no es mayor a tus ojos quien domina sino quien sirve. Jesús comprometió su vida con su mensaje de liberación y aceptó una muerte de esclavos como un último servicio.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso te suplicamos Señor que derrames tu Santo Espíritu sobre estos dones de Pan y Vino y así se nos conviertan en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo Jesús, nuestro Señor.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió.

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Te agradecemos una vez más, Padre santo, la impronta que dejó tu hijo Jesús a su paso por nuestra Historia y su revolucionaria palabra, que se mantiene viva y clara a pesar del tiempo y las manipulaciones de unos y otros.

Queremos imitarle, Señor, pero necesitamos tu Espíritu, para poner nuestra vida al servicio de los hermanos, como lo hace el Papa Francisco, nuestro Obispo Carlos, sus obispos auxiliares, los presbíteros y diáconos, laicos y laicas comprometidas que sirven a tu pueblo.

Convéncenos de que no es ningún honor ser servidos, que la mayor satisfacción está en sentirse útil a los demás. Y convence también a quienes proclamándose tus siervos, enturbian tu mensaje con vanidades y ansias de poder.

Bendice a cuantos dedican en silencio su vida al bien ajeno y unidos en espíritu a tantas personas sencillas y buenas, recordando a María, la que se llamó esclava del Señor, a su esposo San José y apoyándonos en Jesús, nuestro hermano y valedor, brindamos todos juntos en tu honor, Padre y Dios nuestro.

Ponemos en tus manos a todos nuestros hermanos difuntos, te pedimos que puedan gozar de la plenitud eterna de tu gloria.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo se divina enseñanza, nos atrevemos a decir.

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Dense fraternalmente la paz.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN 1 Jn 3, 16

En esto hemos conocido lo que es el amor de Dios: en que dio su vida por nosotros. Por eso también nosotros debemos dar la vida por los hermanos.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

Después de haber comulgado, dirijamos esta oración a nuestro Señor, decimos juntos:

SOY DE LOS TUYOS, SEÑOR
Si no desprecio a los demás
Si trabajo por la verdad y la paz
Si me dejo llevar por tu Espíritu.

SOY DE LOS TUYOS, SEÑOR
Si respondo a tu llamada
Si dejo que, los demás,
también sigan tus huellas
Si, lejos de quererte sólo para mí,
abro las puertas de tu Evangelio
a cuantos me rodean.

SOY DE LOS TUYOS, SEÑOR
Si sigo tu criterio y no el mío
Si te miro a Ti y no a los demás
Si pienso como Tú
Y no como yo pretendo
SOY DE LOS TUYOS, SEÑOR

Amén.

Javier Leoz

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Invitamos a los niños que quieran tomar catequesis, las inscripciones ya están abiertas; pueden inscribirse los lunes de 17-19h. Tendremos modalidad virtual de septiembre a diciembre y modalidad mixta de enero a junio.
  • Nichos para cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  • Convocamos a los jóvenes de la comunidad para la primera reunión de preparación a la MICIEN que Dios mediante, realizaremos en Santiago Acutzilapa, en el Municipio de Atlacomulco para la Semana Santa. Les esperamos los sábados a las 11h, en el salón parroquial para iniciar la preparación.
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    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Que este misterio celestial renueve, Señor, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que seamos coherederos en la gloria de aquel cuya muerte, al anunciarla, la hemos compartido. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Volvamos a nuestros hogares y demos nuestro servicio a los más pequeños.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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