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XXVII Domingo Ordinario

03 de octubre de 2021
XXVII Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos, el ser humano está hecho para vivir en la unidad y para la hermandad de fe en Jesús. Como somos humanos y cristianos, crecemos y vivimos no aisladamente sino en comunidad. La base de toda comunidad humana es la familia y por eso la Iglesia exhorta a los matrimonios a la fidelidad. Muchas veces esto es difícil, pero Jesús, por su pasión y muerte, nos da la fuerza necesaria. Como hermanos en Cristo, empecemos esta Liturgia cantando con alegría.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Est 4, 17
En tu voluntad, Señor, está puesto el universo, y no hay quien pueda resistirse a ella. Tú hiciste todo, el cielo y la tierra, y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres Señor del universo.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos para celebrar dignamente estos sagrados misterios reconozcamos humildemente nuestros pecados.
(Silencio)

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en la superabundancia de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
En este segundo capítulo del libro del Génesis, meditaremos en el poder creativo de Dios y su plan para constituir comunidad. "no está bien que el hombre esté solo". Hombre y mujer tienen el mismo origen y un fin común. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 2,18-24

En aquel día, dijo el Señor Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle a alguien como él, para que lo ayude”. Entonces el Señor Dios formó de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y los llevó ante Adán para que les pusiera nombre y así todo ser viviente tuviera el nombre puesto por Adán.

Así, pues, Adán les puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no hubo ningún ser semejante a Adán para ayudarlo.

Entonces el Señor Dios hizo caer al hombre en un profundo sueño, y mientras dormía, le sacó una costilla y cerró la carne sobre el lugar vacío. Y de la costilla que le había sacado al hombre, Dios formó una mujer. Se la llevó al hombre y éste exclamó:

“Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada mujer, porque ha sido formada del hombre”. Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 127
Dichoso el que teme al Señor.
Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos:
comerá del fruto de su trabajo,
será dichoso, le irá bien.

Dichoso el que teme al Señor.

Su mujer, como vid fecunda,
en medio de su casa; sus hijos,
como renuevos de olivo,
alrededor de su mesa.

Dichoso el que teme al Señor.

Esta es la bendición
del hombre que teme al Señor:
“Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida”.

Dichoso el que teme al Señor.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Según la carta a los Hebreos, Cristo es superior a los ángeles, pero no está separado de los seres humanos. Quien santificó a todos tiene el mismo origen que los santificados; por eso somos hermanos. Ahora Cristo está glorificado por su pasión y muerte y nos abrió el camino hacia el Padre.
SEGUNDA LECTURA
De la carta a los Hebreos 2, 8-11

Hermanos: Es verdad que ahora todavía no vemos el universo entero sometido al hombre; pero sí vemos ya al que por un momento Dios hizo inferior a los ángeles, a Jesús, que por haber sufrido la muerte, está coronado de gloria y honor. Así, por la gracia de Dios, la muerte que El sufrió redunda en bien de todos.

En efecto, el creador y Señor de todas las cosas quiere que todos sus hijos tengan parte en su gloria. Por eso convenía que Dios consumara en la perfección, mediante el sufrimiento, a Jesucristo, autor y guía de nuestra salvación.

El santificador y los santificados tienen la misma condición humana. Por eso no se avergüenza de llamar hermanos a los hombres.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
El texto evangélico de hoy nos explica que Dios ha creado al ser humano hombre y mujer y en su unión matrimonial uno y otro se enriquecen y se complementan mutuamente. La unión es sagrada y nada ni nadie debe separarla. Pongamos atención a este mensaje, pero antes entonemos el Aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 1 Jn 4, 12
Aleluya, Aleluya
Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Marcos 10, 2-16
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?”.

Él les respondió: “¿Qué les prescribió Moisés?”. Ellos contestaron: “Moisés nos permitió el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa”. Jesús les dijo: “Moisés prescribió esto, debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”.

Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto. Jesús les dijo: “Si uno se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio”.

Después de esto, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo.

Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Antes de separarse

Hoy se habla cada vez menos de fidelidad. Basta escuchar ciertas conversaciones para constatar un clima muy diferente: «Hemos pasado las vacaciones cada uno por su cuenta», «mi esposo tiene un ligue, me costó aceptarlo, pero ¿qué podía hacer?», «es que sola con mi marido me aburro».

Algunas parejas consideran que el amor es algo espontáneo. Si brota y permanece vivo, todo va bien. Si se enfría y desaparece, la convivencia resulta intolerable. Entonces lo mejor es separarse «de manera civilizada».

No todos reaccionan así. Hay parejas que se dan cuenta de que ya no se aman, pero siguen juntos, sin que puedan explicarse exactamente por qué. Solo se preguntan hasta cuándo podrá durar esa situación. Hay también quienes han encontrado un amor fuera de su matrimonio y se sienten tan atraídos por esa nueva relación que no quieren renunciar a ella. No quieren perderse nada, ni su matrimonio ni ese amor extramatrimonial.

Las situaciones son muchas y, con frecuencia, muy dolorosas. Mujeres que lloran en secreto su abandono y humillación. Esposos que se aburren en una relación insoportable. Niños tristes que sufren el desamor de sus padres.

Estas parejas no necesitan una «receta» para salir de su situación. Sería demasiado fácil. Lo primero que les podemos ofrecer es respeto, escucha discreta, aliento para vivir y, tal vez, una palabra lúcida de orientación. Sin embargo, puede ser oportuno recordar algunos pasos fundamentales que siempre es necesario dar.

Lo primero es no renunciar al diálogo. Hay que esclarecer la relación. Desvelar con sinceridad lo que siente y vive cada uno. Tratar de entender lo que se oculta tras ese malestar creciente. Descubrir lo que no funciona. Poner nombre a tantos agravios mutuos que se han ido acumulando sin ser nunca elucidados.

Pero el diálogo no basta. Ciertas crisis no se resuelven sin generosidad y espíritu de nobleza. Si cada uno se encierra en una postura de egoísmo mezquino, el conflicto se agrava, los ánimos se crispan y lo que un día fue amor se puede convertir en odio secreto y mutua agresividad.

Hay que recordar también que el amor se vive en la vida ordinaria y repetida de lo cotidiano. Cada día vivido juntos, cada alegría y cada sufrimiento compartidos, cada problema vivido en pareja, dan consistencia real al amor. La frase de Jesús: «Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre», tiene sus exigencias mucho antes de que llegue la ruptura, pues las parejas se van separando poco a poco, en la vida de cada día.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, hoy se nos llama al compromiso con el amor a fondo perdido, la igualdad entre hombres y mujeres y a preocuparnos por los derechos de los débiles, de los que no cuentan. Oremos a una voz:

Queremos vivir cuidando unos de otros.

Queremos vivir cuidando unos de otros.

• Que en la Iglesia entendamos por “niños” el mundo de los pobres y marginados, lo que no “producen” en esta sociedad, los que no cuentan ni para la política, ni para la economía.

Queremos vivir cuidando unos de otros.

• Que seamos la comunidad alternativa de Jesús, acogiendo sin condiciones, valorando de igual modo a hombres y mujeres, eliminando cualquier tipo de frontera: religiosa, racial, sexual, política, económica…

Queremos vivir cuidando unos de otros.

• Que vivamos manteniendo siempre un fiel respeto al otro, respetando su identidad y diversidad, que nos cuidemos y preocupemos unos por otros, que seamos referentes de una convivencia agradable y en armonía.

Queremos vivir cuidando unos de otros.

• Que los niños, adultos mayores, enfermos, aquellos cuantos viven con dificultad encuentren en nosotros una palabra, una mano, un deseo de proximidad que busque facilitar siempre una vida digna y alegre.

Queremos vivir cuidando unos de otros.

Padre bueno, que seamos la comunidad de tu hijo Jesús: ancho espacio de entrega y generosidad donde cada persona encuentre cuidado y amor para vivir. Te damos las gracias por Jesús nuestro Hermano y Maestro.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, ante tu Altar te presentamos el Pan y el Vino, dones que son producto de la tierra y del trabajo del hombre, para que por acción del Espíritu, se transformen en tu Cuerpo y en tu Sangre, alimento espiritual, que nos anima y fortalece en el camino de la fe.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, el sacrificio que tú mismo nos mandaste ofrecer, y, por estos sagrados misterios, que celebramos en cumplimiento de nuestro servicio, dígnate llevar a cabo en nosotros la santificación que proviene de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: Vida en común

Gracias, Padre Dios, porque eres Amor y Comunión y siembras en nosotros sentimientos de hermandad y solidaridad. Viviendo en familia, en el círculo de buenos amigos, en comunidad, con la ayuda de unos y otros, vamos descubriendo tus caminos y encontramos el aliento y la fuerza para recorrerlos.

La vida ha de entenderse en clave de comunidad y es que al abrirnos a los demás, nos hacemos más humanos. Por tantas buenas razones, queremos proclamar tu bondad y entonar en tu honor este canto de bendición.

SANTO

Padre Dios, te suplicamos nos infundas tu Espíritu, el que guió a Jesús, para que vivamos nuestro compromiso cristiano y colaboremos, con todas las personas de buena voluntad, en hacer un mundo de iguales, una gran familia de hermanos.

Consagración del Pan y el Vino

En su cena de despedida, nos pidió que nos reuniéramos en torno a una mesa, y nos invitó a compartir un trozo de pan y una copa de vino, en memoria de su vida solidaria.

Por eso te suplicamos Señor, derrames el poder de tu Espíritu sobre este pan y este vino, para que se nos conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesús nuestro Señor.

El cual, tomando entonces un pan y mientras lo partía y repartía, les fue diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto soy yo. Esto es mi cuerpo, que será entregado por ustedes.

Luego tomó una copa de vino y mientras se la pasaba les decía:

Tomen y beban todos de ella, porque esta es mi vida, este es el cáliz de mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna que será derramada por ustedes y por muchos, para el perdón de los pecados.

Hagan esto en mi memoria.

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió.

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

Te bendecimos una vez más, Padre y Madre de todos, porque nos has regalado la experiencia vital de Jesús y su palabra profética, fiel reflejo del Espíritu que en él infundiste.

Creemos en Jesús que nos habló siempre de amor, de amor efectivo, que acepta y lima las asperezas del roce continuo, de amor verdadero y universal, que se expande a todos y no se limita al entorno más íntimo, a veces simple prolongación de uno mismo.

Aceptamos de corazón sus enseñanzas. Jesús, el liberador por excelencia, nos pidió que hiciéramos como él, que nos diéramos a los demás sin reservas.

Recordamos la vida de tu hijo Jesús, y nos proponemos imitarle. Lamentamos su cruel muerte, paradigma de las injusticias humanas, y nos alegramos de que viva ya contigo y por siempre, plenamente feliz.

Verdaderamente es una tarea ingente, que nos supera. Pero no queremos reservarnos esperando que se presenten los grandes retos. Como mínimo nos proponemos participar como uno más, apoyando con nuestra firma y voz cualquier causa que nos parezca justa. Guiados por el Papa Francisco, por nuestro Obispo Carlos y sus Obispos auxiliares, por los presbíteros y diáconos, prometemos hacer más felices, en primer lugar, a nuestros prójimos más próximos.

Inspirados en María, la virgen madre de Jesús, en San José su esposo, en todos los santos y mártires, serviremos a cuantos se crucen en nuestro camino, sin distingos, haciendo un favor cualquiera con una sonrisa, o abriendo las puertas de casa a quien lo necesite.

Danos un corazón tan grande como el de Jesús, para que nos sintamos hermanos de todos. Ponemos en tus manos misericordiosas a nuestros hermanos difuntos Por Jesús y con Jesús brindamos en tu honor.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Compartamos un cordial saludo de paz.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. 1 Cor 10, 17

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos participamos de un mismo pan y de un mismo cáliz.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

¡YA NOS CONOCEMOS!

Se inventan historias,
sucesos cuentos,
casualidades y coincidencias...
para justificar sus torpes creencias.

Preguntan en público,
no para buscar claridades
sino para mostrar sus habilidades
y poner a otros en dificultad.

Se aferran a normas y leyes,
a lo antiguo y viejo, a lo de siempre,
a lo que a ustedes les favorece
y a otros oprime y empobrece.

Sueñan despropósitos,
aman la risa y el triunfo fácil,
no les interesa la Buena Nueva
y quieren que solucione sus ocurrencias...

Así son los hombres y mujeres:
siempre pensando en ponerme a prueba
en vez de enamorarse y enamorarme,
que es lo que deseo y me gusta.

¡Qué ganas de complicarse la existencia
y de cambiar mi propuesta
para mantener sus privilegios
olvidándose de sus promesas!

Florentino Ulibarri

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Invitamos a los niños que quieran tomar catequesis, las inscripciones ya están abiertas; pueden inscribirse los lunes de 17-19h. Tendremos modalidad virtual de septiembre a diciembre y esquema mixto de enero a junio.
  • Nichos para cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  • Convocamos a los jóvenes de la comunidad para la primera reunión de preparación a la MICIEN que Dios mediante, realizaremos en Santiago Acutzilapa, en el Municipio de Atlacomulco para la Semana Santa. Les esperamos los sábados a las 11h, en el salón parroquial para la preparación.
  •  

    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Dios omnipotente, saciados con este alimento y bebida celestiales, concédenos ser transformados en aquel a quien hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Llevemos la Buena Nueva a todos.

    Compartamos con todos, el amor de Dios. Vayamos en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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