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XXX Domingo Ordinario

DOMUND

24 de octubre de 2021
XXX Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos. Nos encontramos reunidos en comunidad una vez más para celebrar nuestra fe. Pero este don no es algo solamente de palabras, sino que es un estilo de vida. Jesús caminaba poco a poco hacia Jerusalén, donde le espera la suerte trágica de los profetas, como Él ha predicho en tres ocasiones mientras va de camino con sus discípulos. Si seguimos a Cristo tenemos que llevar la cruz en pos de Él. Entonemos con alegría la antífona de entrada para empezar esta Eucaristía.
De pied
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 95, 3-4
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán fuertes; busquen su rostro sin descanso.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos perdón a Dios de todo corazón.
(Silencio)

Muchas veces tenemos miedo de saber lo que pasa a nuestro alrededor, de conocer los problemas para no ayudar a nadie.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

No nos gusta ayudar y no queremos que conozcan nuestras cualidades y valores, para que nos dejen tranquilos.

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tenemos miedo de hablar de Jesús, de ser sus testigos, de defender a nuestros hermanos y amigos.

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, y para que merezcamos alcanzar lo que nos prometes, concédenos amar lo que nos mandas. Por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
La primera lectura de este domingo es un canto a la alegría, exultación desbordante ante la vuelta triunfal a la Nueva Sión. Nadie está excluido, ni los lisiados o los impedidos como tampoco los ciegos. Yavé será para el Pueblo un Padre. Escuchen con atención.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Jeremías 31, 7-9

Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor alborea sobre ti. Mira, las tinieblas cubren la tierra y espesa niebla envuelve a los pueblos; pero sobre ti resplandece el Señor y en ti se manifiesta su gloria. Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora.

Levanta los ojos y mira alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces verás esto radiante de alegría; tu corazón se alegrará, y se ensanchará, cuando se vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios, procedentes de Madián y de Efá. Vendrán todos los de Sabá trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
En consonancia con la primera lectura, el salmo 125 tiene un tono optimista que nos lleva a cantar a nosotros también, unidos al salmista, diciendo:
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 125
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio,
creíamos soñar;
entonces no cesaba de reír nuestra boca
ni se cansaba entonces la lengua de cantar.

Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Aun los mismos paganos con asombro decían:
"¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!".
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.

Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor.

Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Al ir, iban llorando,
cargando la semilla;
al regresar,
cantando vendrán con sus gavillas.

Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Esta lectura que a continuación escucharemos es una meditación sobre el sacerdocio de Cristo. Él es el sumo sacerdote ya que no fue Él quien se dio esa dignidad, sino Dios que le llamó. Puesto que Él participó de la condición humana totalmente, conoce bien nuestras debilidades y miserias. Pongamos atención.
SEGUNDA LECTURA
De la carta a los Hebreos 5, 1-6

Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido para intervenir en favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios.

Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. De igual manera, Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje de la Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
Camino a Jerusalén Jesús curó al ciego Bartimeo. Este ciego oraba con insistencia, pidió la ayuda de Cristo y, a pesar de las dificultades, por la fe del suplicante se desencadena el favor divino. El ciego recobró la vista y seguía a Jesús. Antes de escuchar esta narración entonemos el Aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 Tm 1, 10
Aleluya, Aleluya
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Marcos 10, 46-52
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!". Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!".

Jesús se detuvo entonces y dijo: "Llámenlo". Y llamaron al ciego, diciéndole: "¡Animo! Levántate, porque él te llama". El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: "¿Qué quieres que haga por ti?". El ciego le contestó: "Maestro, que pueda ver". Jesús le dijo: "Vete; tu fe te ha salvado". Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Un grito molesto

Jesús sale de Jericó camino de Jerusalén. Va acompañado de sus discípulos y más gente. De pronto se escuchan unos gritos. Es un mendigo ciego que, desde el borde del camino, se dirige a Jesús: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!».

Su ceguera le impide disfrutar de la vida como los demás. Él nunca podrá peregrinar hasta Jerusalén. Además, le cerrarían las puertas del templo: los ciegos no podían entrar en el recinto sagrado. Excluido de la vida, marginado por la gente, olvidado por los representantes de Dios, solo le queda pedir compasión a Jesús.

Los discípulos y seguidores se irritan. Aquellos gritos interrumpen su marcha tranquila hacia Jerusalén. No pueden escuchar con paz las palabras de Jesús. Aquel pobre molesta. Hay que acallar sus gritos: Por eso «muchos le regañaban para que se callara».

La reacción de Jesús es muy diferente. No puede seguir su camino ignorando el sufrimiento de aquel hombre. «Se detiene», hace que todo el grupo se pare y les pide que llamen al ciego. Sus seguidores no pueden caminar tras él sin escuchar las llamadas de los que sufren.

La razón es sencilla. Lo dice Jesús de mil maneras, en parábolas, exhortaciones y dichos sueltos: el centro de la mirada y del corazón de Dios son los que sufren. Por eso él los acoge y se vuelca en ellos de manera preferente. Su vida es, antes que nada, para los maltratados por la vida o por las injusticias: los condenados a vivir sin esperanza.

Nos molestan los gritos de los que viven mal. Nos puede irritar encontrarlos continuamente en las páginas del evangelio. Pero no nos está permitido «mutilar» su mensaje. No hay Iglesia de Jesús sin escuchar a los que sufren.

Están en nuestro camino. Los podemos encontrar en cualquier momento. Muy cerca de nosotros o más lejos. Piden ayuda y compasión. La única postura cristiana es la de Jesús ante el ciego: «¿Qué quieres que haga por ti?». Esta debería ser la actitud de la Iglesia ante el mundo de los que sufren: ¿qué quieres que haga por ti?

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, la curación de Bartimeo interpela nuestro modo de mirar, a veces, tan lejano del modo de mirar de Jesús y tan necesitado de curación. Oremos a una voz:

Que seamos unos para otros cauces de salud y bienestar.

Que seamos unos para otros cauces de salud y bienestar.

• Por una Iglesia de mirada limpia, de gesto sencillo, de paso cercano, de mano tendida, de amor compasivo, de misericordia infinita.

Que seamos unos para otros cauces de salud y bienestar.

• Por unas comunidades religiosas y parroquiales de puertas abiertas, de palabra oportuna, de abrazo cálido, de acogida generosa, de misa y mesa compartidas.

Que seamos unos para otros cauces de salud y bienestar.

• Por hombres y mujeres empeñados en la construcción de otro mundo y otra sociedad más habitable y amable para todos.

Que seamos unos para otros cauces de salud y bienestar.

• Por una Casa común cuidada, protegida, donde cada uno tengamos nuestro lugar, nuestra dignidad, nuestros derechos y compromisos en favor del bien común.

Que seamos unos para otros cauces de salud y bienestar.

• Por unas relaciones intergeneracionales que favorezcan el cuidado de unos y otros; con miradas que rescaten siempre, con presencia que eviten soledades, consuelen penas y compartan alegrías.

Que seamos unos para otros cauces de salud y bienestar.

Padre bueno, que nuestros ojos vean siempre lo mejor del otro, que nuestra mirada posibilite nuestra mejor versión humana y creyente. Te damos las gracias por la mirada de tu Hijo Jesús que nos bendice y recrea.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
"Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para presentar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados". Junto al pan y el vino, dejemos que el sacerdote nos presente como ofrenda a Dios.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, los dones que presentamos a tu majestad, para que lo que hacemos en tu servicio esté siempre ordenado a tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: Solidaridad

Te dirigimos, Padre Dios, esta humilde oración, en nombre de nuestra comunidad, para agradecerte todo lo que has hecho por nosotros. No quisiéramos reincidir en esas viejas y equivocadas imágenes de Ti, que te hacen lejano, controlador, justiciero. Nos avergüenza seguir haciéndote culpable de todos los males que sufrimos.

Proclamamos que eres un Dios bueno, que nos amas a todos por igual, y creemos que nos necesitas para erradicar los males de este mundo. No debemos pedirte milagros, no eres Dios de rogativas, los problemas de la gente son cosa nuestra.

Bendito sea tu nombre, Señor. Gracias por la vida. Nos alegra el alma decir en tu honor este himno de gloria.

SANTO

Gracias, una vez más, Padre, por haberte manifestado en Jesús de Nazaret, que pasó por este mundo haciendo el bien y haciéndolo todo bien. Es tu humana encarnación, por eso, conociéndole, te conocemos a Ti, siguiéndole, hacemos causa común contigo para la implantación de tu Reino.

Asumimos el fuerte compromiso de imitarle, aunque nos lo ha puesto difícil. A Jesús lo vemos siempre liberando de ataduras a los que se le acercan, ayudando a los más necesitados, interesándose por los pobres y oprimidos... conviviendo con todos, sin acepción de personas, valorando el corazón de cuantos se le acercan, predicando la supremacía del hombre frente a la norma y frente a la tradición.

Jesús no se arredró ante las amenazas y siguió adelante con su misión. Este es el buen testimonio de la vida de Jesús. Envíanos tu Espíritu, Padre, para poder vivir como él.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso te suplicamos Señor que derrames tu Santo Espíritu sobre estos dones de Pan y Vino y así se nos conviertan en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo Jesús, nuestro Señor.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió.

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte. Señor, hasta que vuelvas.

Hemos llenado este mundo de calamidades, tenemos que aceptarlo, nuestro primer deber es abrir los ojos y no mirar para otro lado. Hacemos guetos de marginados, cuando no los expulsamos del país. Cerca y lejos, en todas partes, muchos hermanos están pasando hambre.

No podemos contentarnos, Dios y Padre nuestro, con rezarte cada domingo. Tenemos que provocar la alegría y sembrar esperanza. Bendice al Papa Francisco, a nuestro Obispo Carlos y sus Obispos auxiliares, presbíteros y diáconos, y nos guíen para seguir apoyando en la solución de los problemas reales de los que sufren injusticias y pobreza. Haz que se nos conmueva el alma, que nos salga de dentro ayudarles.

Te damos gracias, Señor, pues con la amorosa intercesión de la virgen María, madre de Jesucristo, de su esposo San José, los santos y mártires inspiras y motivas a mucha buena gente que luchan por tu Reino en parroquias, misiones y organizaciones de la sociedad civil. Anímalos, que no se sientan cansados y no desfallezcan.

Unidos a la gran comunidad universal, te suplicamos que des el eterno descanso a nuestros seres queridos que ya fallecieron y a todos los que han muerto en la esperanza de la resurrección. Ayúdanos a construir un mundo más justo y solidario, brindamos en la esperanza de hacerlo posible entre todos. Por Jesús tu hijo y hermano nuestro.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Compartamos un signo fraterno de paz.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Ef 5, 2

Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda agradable a Dios.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

¡SEÑOR... QUE PUEDA VER!

Es el mundo quien al borde del camino necesita una palabra de aliento
Es la humanidad arrogante y hedonista pero vacía
Es el ser humano que quiere y no puede dirigirse en la dirección adecuada
Es la tierra que en un afán de verlo y entenderlo todo se niega a la visión de Dios
Es el grito de aquellos que queremos estrenar “gafas nuevas” para andar por caminos nuevos sin miedo a caernos.

Que no seamos como aquel hermano nuestro que, no reconociendo la disminución en su vista, al pasar por delante de una consulta médica y confundiendo un árbol con un peatón le dijo: “yo no necesito ningún oftalmólogo...gracias a Dios veo muy bien”.

La FE, entre otras cosas, son los OJOS para situarse ante las personas, ante los acontecimientos de la vida, ante nosotros mismos, ante las dificultades o los éxitos con una dimensión más profunda y verdadera: JESUS. Que, como Bartimeo, pidamos a Dios incluso lo imposible: la vista en medio de tanta oscuridad. Pero, sobre todo, y que al igual que Bartimeo, cuando abramos los ojos, lo primero que veamos sea el rostro de Jesús. ¡Feliz Día del Señor!

¡Que veamos! Amén.

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Invitamos a los niños que quieran tomar catequesis, las inscripciones ya están abiertas; pueden inscribirse los lunes de 17-19h. Tendremos modalidad virtual de septiembre a diciembre y modalidad mixta de enero a junio.
  • Nichos para cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  • Visiten la ofrenda y el camino al cielo que estamos preparando para este día de muertos. Les espera una gran sorpresa el próximo 31 de octubre.
  • Invitamos a la comunidad a expresar su creatividad a través de un trabajo artístico-visual con el tema: "San Vicente Ferrer: vida, obra y templo". Puede ser una pintura, escultura, fotografía, dibujo, video, etc. Los trabajos se enviarán en formato digital al correo aniversario100@ sanvicenteferrer.org.mx. La convocatoria estará abierta a partir de hoy y hasta el 31 de enero de 2022. Los trabajos se publicarán en una exposición colectiva virtual.
  • Convocamos a los jóvenes de la comunidad para la primera reunión de preparación a la MICIEN que Dios mediante, realizaremos en Santiago Acutzilapa, en el Municipio de Atlacomulco para la Semana Santa. Les esperamos los sábados a las 11h, en el salón parroquial para la preparación.
  •  

    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Que tus sacramentos, Señor, produzcan en nosotros todo lo que significan, para que lo que ahora celebramos en figura lo alcancemos en su plena realidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Llevemos a casa la misión del anuncio gozoso de la misericordia divina.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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