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XXXII Domingo Ordinario

07 de noviembre de 2021
XXXII Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos todos: Hoy escucharemos que donde más disponibilidad hay para compartir, más desprendimiento encontramos es entre los pobres; con toda razón se puede decir que los pobres nos evangelizan. Por eso están ellos en primer lugar en el n de Dios. Dispongamos nuestro corazón para iniciar nuestra celebración, poniéndonos de pie y a una voz proclamemos la antífona de entrada:
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 87, 3
Que llegue hasta ti mi súplica, Señor, inclina tu oído a mi clamor.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos; para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.
(Silencio)

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, con el alma y el cuerpo bien dispuestos, podamos con libertad de espíritu cumplir lo que es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Ante una situación de extrema escasez, todo el mundo evita gastar lo poco que tiene como una forma de mantenerse aferrado a la vida. Eso es lo que ha hecho la viuda de nuestra lectura, sin embargo, las circunstancias la obligan a compartir aquello que solamente le proporcionará unas horas más de vida.
Escuchemos.
PRIMERA LECTURA
Del primer libro de los Reyes 17, 10-16

En aquel tiempo, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo:

"Tráeme, por favor, un poco de agua para beber". Cuando ella se alejaba, el profeta le gritó: "Por favor, tráeme también un poco de pan". Ella le respondió: "Te juro por el Señor, tu Dios, que no me queda ni un pedazo de pan; tan sólo me queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija. Ya ves que estaba recogiendo unos cuantos leños. Voy a preparar un pan para mí y para mi hijo. Nos lo comeremos y luego moriremos".

Elías le dijo: "No temas. Anda y prepáralo como has dicho; pero primero haz un panecillo para mí y tráemelo. Después lo harás para ti y para tu hijo, porque así dice el Señor Dios de Israel: 'La tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra' ".

Entonces ella se fue, hizo lo que el profeta le había dicho y comieron él, ella y el niño. Y tal como había dicho el Señor por medio de Elías, a partir de ese momento, ni la tinaja de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Con el salmo 145 reconozcamos la fidelidad del Señor, dirigidos por el coro
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 145
El Señor siempre es fiel a su palabra.
El Señor siempre es fiel a su palabra.

El Señor siempre es fiel a su palabra,
y es quien hace justicia al oprimido;
El proporciona pan a los hambrientos
y libera al cautivo.

El Señor siempre es fiel a su palabra.

Abre el Señor los ojos de los ciegos
y alivia al agobiado.
Ama el Señor al hombre justo
y toma al forastero a su cuidado.

El Señor siempre es fiel a su palabra.

A la viuda y al huérfano sustenta
y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente.
Reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.

El Señor siempre es fiel a su palabra.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
En la carta a los Hebreos que vamos leyendo estos domingos llegamos hoy al punto álgido de la teología de su autor sobre el sacerdocio y el sacrificio de Jesús.
Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA
De la carta a los Hebreos 9, 24-28

Hermanos: Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para estar ahora en la presencia de Dios, intercediendo por nosotros.

En la antigua alianza, el sumo sacerdote entraba cada año en el santuario para ofrecer una sangre que no era la suya; pero Cristo no tuvo que ofrecerse una y otra vez así mismo en sacrificio, porque en tal caso habría tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. De hecho, él se manifestó una sola vez, en el momento culminante de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.

Así como está determinado que los hombres mueran una sola vez y que después de la muerte venga el juicio, así también Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. Al final se manifestará por segunda vez, pero ya no para quitar el pecado, sino para salvación de aquellos que lo aguardan y en él tienen puesta su esperanza.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
El reino se construye desde una genuina generosidad, no desde lo superfluo, como lo ejemplifica la viuda del evangelio que hoy escucharemos; simboliza aquel pueblo empobrecido, que entró en la dinámica de Jesús: dispuesto a dar, a darse, a entregarse con lo que tiene a la causa del reino del Padre. De pie, por favor, para escuchar al Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 3
Aleluya, Aleluya
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Marcos 12, 38-44
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Éstos recibirán un castigo muy riguroso".

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos,

Jesús les dijo: "Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Mala conciencia

En teoría, los pobres son para la Iglesia lo que fueron para Jesús: los preferidos, los primeros que han de atraer nuestra atención e interés. Pero es solo en teoría, pues de hecho no ocurre así. Y no es cuestión de ideas, sino de sensibilidad ante el sufrimiento de los débiles. En teoría, todo cristiano dirá que está de parte de los pobres. La cuestión es saber qué lugar ocupan realmente en la vida de la Iglesia y de los cristianos.

Es verdad –y hay que decirlo en voz alta– que en la Iglesia hay muchas, muchísimas personas, grupos, organismos, congregaciones, misioneros, voluntarios laicos, que no solo se preocupan de los pobres, sino que, impulsados por el mismo espíritu de Jesús, dedican su vida entera y hasta la arriesgan por defender la dignidad y los derechos de los más desvalidos, pero ¿cuál es nuestra actitud generalizada en las comunidades cristianas de los países ricos?

Mientras solo se trata de aportar alguna ayuda o de dar un donativo no hay problema especial. Las limosnas nos tranquilizan para seguir viviendo con buena conciencia. Los pobres empiezan a inquietarnos cuando nos obligan a plantearnos qué nivel de vida nos podemos permitir, sabiendo que cada día mueren de hambre en el mundo no menos de setenta mil personas.

Por lo general, entre nosotros no son tan visibles el hambre y la miseria. Lo más patente es la vida injustamente marginada y poco digna de los pobres. En la práctica, los pobres de nuestra sociedad carecen de los derechos que tenemos los demás; no merecen el respeto que merece toda persona normal; no representan nada importante para casi nadie. Encontrarnos con ellos nos desazona. Los pobres desenmascaran nuestros grandes discursos sobre el progreso y ponen al descubierto la mezquindad de nuestra caridad. No nos dejan vivir con buena conciencia.

El episodio evangélico en el que Jesús alaba a la viuda pobre nos deja avergonzados a quienes vivimos satisfechos en nuestro bienestar. Nosotros tal vez damos algo de lo que nos sobra, pero esta mujer que «pasa necesidad» sabe dar «todo lo que tiene para vivir». Cuántas veces son los pobres los que mejor nos enseñan a vivir de manera digna y con corazón grande y generoso.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, por la humanidad entera y por sus necesidades, para que nunca falte a nadie la ayuda de nuestra caridad y digamos confiadamente:

Te rogamos, Señor.

Te rogamos, Señor.

• Para que la Iglesia viva en paz, crezca constantemente, se extienda por todo el mundo y persevere con alegría en la presencia del Señor, confortada por el Espíritu Santo, roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor.

• Para que el Señor conceda a los que gobiernan el espíritu de sabiduría y de prudencia, a fin de que rijan a sus pueblos pensando en la paz común y en el bien y la prosperidad de sus súbditos, roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor.

• Para que Dios Padre libere al mundo de toda falsedad, hambre y miseria, y auxilie a los perseguidos, a los encarcelados y a los que son tratados injustamente, roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor.

• Para que todos nosotros realicemos nuestro trabajo con espíritu cristiano y consigamos frutos abundantes por nuestras obras, roguemos al Señor.

Te rogamos, Señor.

Señor Dios, que sustentas al huérfano y a la viuda, haces justicia a los oprimidos y das pan a los hambrientos, escucha las súplicas de tu pueblo, que confía en tu amor, no permitas que a nadie le falte nunca ni la libertad ni el pan, y haz que todos aprendamos a ayudar a los necesitados, a ejemplo de tu Hijo, que se entregó libremente para salvarlos a todos. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, junto a estos signos de pan y vino, traemos a tu altar lo mejor de lo que somos y tenemos. Que sepamos compartir no lo que nos sobra, sino más bien lo poco que poseemos para vivir, dar lo mejor de nosotros mismos y responder generosamente a su voz.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, mira con bondad este sacrificio, y concédenos alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos sacramentalmente. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: Limosna

Señor Dios nuestro, nos hemos reunido hoy, un domingo más, en tu nombre, en comunidad de fe, porque creemos en Ti, aunque sea pobremente, aunque te busquemos fuera cuando en realidad estás en nuestro interior.

Para empezar esta oración te damos las gracias por la Vida y por el milagro de nuestra propia existencia. Te llamamos Padre y Madre, con razón, porque eres un Dios bueno. Gracias por ser como eres. Te agradecemos también que haya tanta buena gente que continúa tu obra de amor en el mundo, que da consuelo a los que sufren y dedican su vida a ayudar a los demás.

Que el himno que ahora te dirigimos sea un himno de acción de gracias por tu bondad infinita y por la que vemos reflejada en muchos de los hermanos, humildemente unimos nuestras voces a las de todos tus coros celestiales cantando sin cesar:

SANTO

En especial, queremos darte las gracias, por tu hijo Jesús, prototipo de humanidad, paradigma del ser humano. Gracias, porque con su manera de ser y en su buen hacer de cada día, nos descubre una amplia perspectiva.

Creer en él, creer en su mensaje, apostar por su liderazgo y seguirle, nos impulsa a salir de nosotros y a encontrarte en nuestros prójimos, nos hace ser más humanos, nos motiva, nos genera vida.

Este es el auténtico sentido de la eucaristía: que Jesús, en vida y hasta su muerte, se nos dio por entero, con la misma sencillez que partía el pan y lo repartía entre todos o les dio a beber de su propia copa de vino.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso te suplicamos Señor que derrames tu Santo Espíritu sobre estos dones de Pan y Vino y así se nos conviertan en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo Jesús, nuestro Señor.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros.

Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

Esto es lo que significa este sacramento del pan y el vino: que Jesús nos entregó toda su vida y Tú, Padre Dios, le tienes contigo. Nuestra eucaristía no puede quedarse en puro rito. Queremos ser mínimamente consecuentes con nuestra fe y acompañados por tu representante el Papa Francisco, nuestro Obispo Carlos, sus Obispos auxiliares, presbíteros, diáconos, religiosos, cumplir los compromisos más elementales que implica.

Necesitamos, Señor, tu Espíritu, tu fuerza. Si te llamamos Padre nuestro, debemos ser capaces de querer y de ayudar no sólo al hermano que está a nuestro lado, también a quienes malviven al otro lado de la calle y pasan hambre. Danos el coraje de abrirles la puerta de casa y compartir con ellos el pan que sobra en nuestra mesa, siguiendo el ejemplo que siempre dio la Madre de Jesús la Virgen María, su esposo San José, los apóstoles, santos y mártires, quienes se mostraron solidarios dando todo lo que poseían a todo aquel que lo necesitara.

Seremos faltos de buen espíritu si no somos generosos y desprendidos, seremos infelices si no sabemos disfrutar de las cosas en compañía. Porque la medida de nuestra dádiva no puede ser lo que nos sobra, lo que no necesitamos, sino lo que a otros les falta.

Así también te agradecemos que a todos nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección ya los tengas gozando de tu gloria. Bendito seas, Padre, y bendito sea tu hijo Jesús. Por él y con él queremos vivir para siempre bendiciendo tu nombre.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 22, 1-2

El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

Después de haber comulgado, juntos digamos la siguiente oración…

TE DARE DE LO POCO, SEÑOR

De mi tiempo, para anunciar el evangelio
y así, muchos, de los que me rodean,
encuentren en Ti su tesoro y su horizonte.
De mi riqueza personal,
de mi dinero y mis talentos,
mi silencio, mi trabajo y mi esfuerzo.

TE DARE DE LO POCO, SEÑOR
Sin juzgar, quien echa o hace más
Sin enjuiciar, a quien pone menos

TE DARE DE LO POCO, SEÑOR
Porque, darte de lo que no tengo,
es ofrecerte el TODO en el que yo me sostengo.

Amén

Javier Leoz

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Invitamos a los jóvenes (mayores de 18 años) que quieran hacer su confirmación, tendremos la catequesis los domingos de 12-13h, las inscripciones ya están abiertas, pueden inscribirse de lunes a viernes de 17-19h.
  • Nichos para las cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  • Invitamos a la comunidad a expresar su creatividad a través de un trabajo artístico-visual con el tema: "San Vicente Ferrer: vida, obra y templo". Los trabajos se enviarán en formato digital al correo aniversario100@ sanvicenteferrer.org.mx. La convocatoria estará abierta hasta el 31 de enero de 2022.
  • Convocamos a los jóvenes de la comunidad para la primera reunión de preparación a la MICIEN que Dios mediante, realizaremos en Santiago Acutzilapa, en el Municipio de Atlacomulco para la Semana Santa. Les esperamos los sábados a las 11h, en el salón parroquial para la preparación.
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    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Alimentados con estos sagrados dones, te damos gracias, Señor, e imploramos tu misericordia, para que, por la efusión de tu Espíritu, cuya eficacia celestial recibimos, nos concedas perseverar en la gracia de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Vamos a ser generosos con el prójimo.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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