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XXXIII Domingo Ordinario

14 de noviembre de 2021
XXXIII Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Hemos llegado a las últimas semanas del año litúrgico. El Señor nos ha concedido recorrer una vez más, este camino de fe en la gran familia espiritual de la Iglesia. Dios nos conceda crecer en la esperanza de una vida eterna y feliz. Nos ponemos de pie y, a una voz, proclamamos la antífona de entrada:
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Jr. 29, 11. 12. 14
Yo tengo designios de paz, no de aflicción, dice el Señor. Ustedes me invocarán y yo los escucharé y los libraré de la esclavitud donde quiera que se encuentren.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos; para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.
(Silencio)

Tú que has sido enviado para sanar a los contritos de corazón:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Tú que has venido a llamar a los pecadores:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, Dios nuestro, alegrarnos siempre en tu servicio porque la profunda y verdadera alegría está en servirte siempre a ti, autor de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo Tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Daniel nos dice que los elegidos, a pesar de las muchas dificultades y sufrimientos, alcanzarán el triunfo sobre el reino del mal y las tinieblas
Escuchemos.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Daniel 12,1-3

En aquel tiempo, se levantará Miguel, el gran príncipe que defiende a tu pueblo.

Será aquel un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el principio del mundo. Entonces se salvará tu pueblo; todos aquellos que están escritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo, despertarán: unos para la vida eterna, otros para el eterno castigo.

Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento, y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Con el salmo 15 imploremos al Señor claridad, dirigidos por el coro
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 15
Enséñanos, Señor, el camino de la vida.
Enséñanos, Señor, el camino de la vida.

El Señor es la parte
que me ha tocado en herencia:
mi vida está en sus manos.
Tengo siempre presente al Señor
y con él a mi lado, jamás tropezaré.

Enséñanos, Señor, el camino de la vida.

Por eso se me alegran el corazón
y el alma y mi cuerpo vivirá tranquilo,
porque tú no me abandonarás a la muerte
ni dejarás que sufra yo la corrupción.

Enséñanos, Señor, el camino de la vida.

Enséñame el camino de la vida,
sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti.

Enséñanos, Señor, el camino de la vida.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Jesús con su sacrificio único y definitivo nos ha comunicado la vida divina y nos ha abierto el camino hacia Dios.
Escuchemos con atención.
SEGUNDA LECTURA
De la carta a los Hebreos 10, 11-14. 18

Hermanos: En la antigua alianza los sacerdotes ofrecían en el templo, diariamente y de pie, los mismos sacrificios, que no podían perdonar los pecados. Cristo, en cambio, ofreció un solo sacrificio por los pecados y se sentó para siempre a la derecha de Dios; no le queda sino aguardar a que sus enemigos sean puestos bajo sus pies. Así, con una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los que ha santificado. Porque una vez que los pecados han sido perdonados, ya no hacen falta más ofrendas por ellos.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
San Marcos nos anuncia el final de los tiempos y la venida última de Cristo y nos exhorta a la espera vigilante.
Escuchemos atentos este mensaje, pero antes de pie por favor, y cantemos el aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 21, 36
Aleluya, Aleluya
Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Marcos 13, 24-32
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando lleguen aquellos días, después de la gran tribulación, la luz del sol se apagará, no brillará la luna, caerán del cielo las estrellas y el universo entero se conmoverá. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. Y él enviará a sus ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales y desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.

Entiendan esto con el ejemplo de la higuera. Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Así también, cuando vean ustedes que suceden estas cosas, sepan que el fin ya está cerca, ya está a la puerta. En verdad que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse. Nadie conoce el día ni la hora. Ni los ángeles del cielo ni el Hijo; solamente el Padre".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Las palabras de Jesús no pasarán
Los signos de desesperanza no son siempre del todo visibles, pues la falta de esperanza puede disfrazarse de optimismo superficial, activismo ciego o secreto pasotismo. Por otra parte, son bastantes los que no reconocen sentir miedo, aburrimiento, soledad o desesperanza porque, según el modelo social vigente, se supone que un hombre que triunfa en la vida no puede sentirse solo, aburrido o temeroso. Erich Fromm, con su habitual perspicacia, ha señalado que el hombre contemporáneo está tratando de librarse de algunas represiones como la sexual, pero se ve obligado a «reprimir tanto el miedo y la duda como la depresión, el aburrimiento y la falta de esperanza». Otras veces nos defendemos de nuestro «vacío de esperanza» sumergiéndonos en la actividad. No soportamos estar sin hacer nada. Necesitamos estar ocupados en algo para no enfrentamos a nuestro futuro. Pero la pregunta es inevitable: ¿qué nos espera después de tantos esfuerzos, luchas, ilusiones y sinsabores? ¿No tenemos otro objetivo sino producir cada vez más, disfrutar cada vez mejor lo producido y consumir más y más, hasta ser consumidos por nuestra propia caducidad? El ser humano necesita una esperanza para vivir. Una esperanza que no sea «una envoltura para la resignación», como la de aquellos que se las arreglan para organizarse una vida lo bastante tolerable como para aguantar la aventura de cada día. Una esperanza que no debe confundirse tampoco con una espera pasiva, que solo es, con frecuencia, «una forma disfrazada de desesperanza e impotencia» (Erich Fromm). El hombre necesita en su corazón una esperanza que se mantenga viva, aunque otras pequeñas esperanzas se vean malogradas e incluso completamente destruidas. Los cristianos encontramos esta esperanza en Jesucristo y en sus palabras, que «no pasarán». No esperamos algo ilusorio. Nuestra esperanza se apoya en el hecho inconmovible de la resurrección de Jesús. Desde Cristo resucitado nos atrevemos a ver la vida presente en «estado de gestación», como germen de una vida que alcanzará su plenitud final en Dios.
Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, escuchar con fidelidad el mensaje de Jesús es una llamada a vivir conscientemente, con sencillez y lucidez, a ser cauce de humanización y sentido de vida. Oremos agradecidos:

Queremos escuchar la llamada a vivir vigilantes.

Queremos escuchar la llamada a vivir vigilantes.

• Nos comprometemos con una Iglesia que busca ser referente de Jesús en medio de este mundo, una Iglesia que quiere leer y entender los signos de los tiempos para ser cauce de vida y esperanza.

Queremos escuchar la llamada a vivir vigilantes.

• Nos comprometemos a ser comunidades que apuntan siempre hacía lo importante; que favorecen la justicia, la armonía y el bienestar de los más desfavorecidos.

Queremos escuchar la llamada a vivir vigilantes.

• Nos comprometemos a vivir sin dormir ni desentendernos de nuestra opción por Jesús, atentos a mirar, acercarnos y responsabilizarnos.

Queremos escuchar la llamada a vivir vigilantes.

• Nos comprometemos en la construcción del Reino, con manos trabajadoras, corazón vigilante, mirada compasiva, gestos de ternura.

Queremos escuchar la llamada a vivir vigilantes.

Padre bueno, que seamos semilla de otro mundo, invitación a una vida partida y compartida conscientemente; movidos siempre por la llamada del Amor. Te damos las gracias por Jesús de Nazaret, nuestro hermano y maestro.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos Padre pan y vino, que, por la presencia del Espíritu de Jesús entre nosotros, se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, y en alimento de nuestra esperanza y nuestra fe.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, que estas ofrendas que ponemos bajo tu mirada, nos obtengan la gracia de vivir entregados a tu servicio y nos alcancen, en recompensa, la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: El fin del planeta tierra

Es nuestro deber, Dios bueno y santo, pero al mismo tiempo nuestro mayor gozo bendecir tu nombre y manifestarte nuestra admiración y agradecimiento por las maravillas de tu Creación y por el amor de Madre que has puesto en tu obra. Gracias, Señor, porque nos has dado la vida, y has puesto a nuestro alcance la vida definitiva.

Puedes verte reflejado en tantas buenas madres, que como María, la madre de Jesús, dedican sus esfuerzos a engendrar, alimentar y cuidar nuevas vidas. Pero mira también complacido a quienes han dado a luz tantos proyectos de vida, que han ayudado a crecer a los seres humanos. Nos honra la entrega de cuantos te imitan y prolongan tu actividad creadora.

Nos enseñan que entre todos podemos hacer que tu luz convierta la noche en día y renazca de sus cenizas una nueva humanidad. En tu honor, a tu mayor gloria, cantamos agradecidos este himno.

SANTO

Recordamos ahora, Padre santo, el paso por la Tierra, haciendo el bien, de tu hijo Jesús, nuestro guía y modelo. Jesús nos ha hecho ver que eres el Padre de todos, que hemos de cuidar unos hermanos de otros y que como en toda buena familia, hemos de centrar la atención en los hermanos pequeños, los más débiles y enfermos, los que más nos necesitan.

Jesús fue un sensible observador de la naturaleza, que supo retratar fielmente en sus mejores parábolas. Se admiró de cómo cuidabas y vestías los lirios del campo y cómo de la más pequeña semilla surgía un gran árbol.

Fue siempre respetuoso con su entorno y nos enseñó con su ejemplo de vida a defender los derechos de todos y no hacer daño nunca a nada ni a nadie.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso te suplicamos Señor que derrames tu Santo Espíritu sobre estos dones de Pan y Vino y así se nos conviertan en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo Jesús, nuestro Señor.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección Ven Señor Jesús

Al recordar la entrega total a los hermanos que plasmó Jesús durante su vida, esperamos, Padre y Madre de todos, que nos hagas partícipes del mismo espíritu que guio sus pasos, ese espíritu innovador que necesitamos para recrear nuestro mundo de hoy.

Somos conscientes de que la tierra es frágil y que no podemos seguir destruyéndotela. Y es que no podemos derrochar en pocos siglos el patrimonio familiar que hemos heredado y que han de heredar nuestros descendientes. No queremos caer en derrotismos, porque sabemos que hay mucha buena gente, repartida por todo el mundo.

Guiados por el Papa Francisco, nuestro Obispo Carlos y sus Obispos auxiliares, presbíteros y diáconos, laicos generosos unidos a todas las causa buenas que defiende tu Iglesia, en comunión con otros creyentes de cualquier religión y no creyentes, que haciendo el bien, con sencillez, están gestando el alumbramiento de una nueva tierra y una nueva humanidad.

Te agradecemos una vez más tantas huellas como vemos tuyas en la creación, en especial, en cuantos han sido testigos de tu bondad, María la virgen madre de Jesucristo, su esposo San José, santos y mártires, son prueba inefable de ello. Ilumina a nuestra más cercana comunidad eclesial, renuévanos, haznos nacer de nuevo. Y extiende tu bendición sobre todos los seres humanos

Gracias por acoger en tu regazo maternal a nuestros hermanos difuntos. A Ti, Padre y Madre de los cielos, que estás presente en nuestras vidas te damos las gracias por Jesús y te alabamos ahora y siempre.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 72, 28

Mi felicidad consiste en estar cerca de Dios y en poner sólo en él mis esperanzas.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

Monitor

Después de haber comulgado, unámonos en oración y a una voz digamos la siguiente oración

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Pese a los acontecimientos que, en el mundo,
son presagio de destrucción y desolación
Aún a sabiendas de que, Tú siempre apareces
sin demasiado ruido y con el cortejo de la humildad.

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Porque, a veces siento,
que mis ojos buscan lo efímero
que mis manos acarician el gusto por las cosas
que mis pies, prefieren los caminos fáciles

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Porque, muchas veces, estoy dormido
Siento el cansancio de la espera
Me pregunto si, tu venida, ya nunca ocurrirá
Miro al mundo, y me asusto de lo que acontece en él

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Necesito un soplo de tu presencia
La esperanza de tu Palabra
La seguridad de tus promesas
La justicia, frente a tanta mediocridad
Tu verdad, ante tanta mentira
Tu nacimiento, ante tanta muerte

QUE TE VEA VENIR, SEÑOR

Y, sólo así, mi Señor
la angustia se convertirá en paz
la tristeza en alegría
el llanto, en gozo por tu venida al mundo.
¡Ven, y sálvanos!

Amén

Javier Leoz

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • El lunes es día feriado. No habrá servicios en la parroquia, sino hasta martes.
  • Invitamos a los jóvenes (mayores de 18 años) que quieran hacer su confirmación, tendremos la catequesis los domingos de 12-13h, las inscripciones ya están abiertas, pueden inscribirse de lunes a viernes de 17-19h.
  • Nichos para las cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  • Invitamos a la comunidad a expresar su creatividad a través de un trabajo artístico-visual con el tema: "San Vicente Ferrer: vida, obra y templo". Los trabajos se enviarán en formato digital al correo aniversario100@ sanvicenteferrer.org.mx. La convocatoria estará abierta hasta el 31 de enero de 2022.
  • Convocamos a los jóvenes para la preparación a la MICIEN que Dios mediante, realizaremos en Santiago Acutzilapa, en el Municipio de Atlacomulco para la Semana Santa. Les esperamos los sábados a las 11h, en el salón parroquial.
  •  

    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Al recibir, Señor, el don de estos sagrados misterios, te suplicamos humildemente que lo que tu Hijo nos mandó celebrar en memoria suya, nos aproveche para crecer en nuestra caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Es tiempo de estar atentos para nuestro encuentro con el Señor.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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