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XX Domingo Ordinario

La Asunción de María

15 de agosto de 2021
XX Domingo Ordinario
MONICIÓN DE ENTRADA
Celebramos hoy la gran fiesta de la Asunción de María. El Señor ha hechos grandes maravillas, nos dirá ella. El Señor la ha glorificado y la ha convertido en luz de alegría y esperanza para nuestro caminar hacia Jesús. En este caminar estamos seguros que tenemos una madre y una intercesora que nos lleva a Cristo.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Ap 12, 1
Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Preparémonos, llenos de fe, para celebrar esta Eucaristía.
(Silencio)

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros, tu pueblo santo:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que elevaste a la gloria celestial en cuerpo y alma a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos tender siempre hacia los bienes eternos, para que merezcamos participar de su misma gloria. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Nos encontramos con un texto tomado del libro del Apocalipsis, donde se describe la lucha entre el diablo y la descendencia de la mujer, que es Cristo Jesús y su Iglesia. Con su resurrección, Cristo ha vencido los poderes contrarios al Reinado de Dios.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Apocalipsis 11, 19; 12, 1-6.10

Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto.

Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios.

Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: "Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías".

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 44
De pie, a tu derecha, está la reina.
De pie, a tu derecha, está la reina.

Hijas de reyes salen a tu encuentro.
De pie, a tu derecha, está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

De pie, a tu derecha, está la reina.

Escucha, hija, mira y pon atención:
olvida a tu pueblo y la casa paterna;
el rey está prendado de tu belleza;
ríndele homenaje porque él es tu señor.

De pie, a tu derecha, está la reina.

Entre alegría y regocijo
van entrando en el palacio real.
A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.

De pie, a tu derecha, está la reina.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
La segunda lectura de hoy, tomada de la primera carta a los corintios, san Pablo viene a hablarnos acerca de la resurrección del Señor. Nosotros sabemos que por el pecado entró la muerte en el mundo y que por Cristo llega la salvación a todos.
SEGUNDA LECTURA
De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-27

Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.

En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.

Enseguida será la consumación, cuando, después de haber aniquilado todos los poderes del mal, Cristo entregue el Reino a su Padre. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
El texto evangélico de hoy, según san Lucas, contiene dos partes. Primera parte: visita de Maria a su prima Isabel y segunda parte: Canto de María, conocido en la literatura bíblica como el Magnificat. Con Jesús ha llegado un cambio decisivo en la historia de la humanidad, tal como la ve y la quiere Dios
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya, Aleluya
María fue llevada al cielo y todos los ángeles se alegran.
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56
Gloria a ti, Señor.

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".

Entonces dijo María: "Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen.

Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero, destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre". María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Rasgos de María

La visita de María a Isabel permite al evangelista Lucas poner en contacto al Bautista y a Jesús, antes incluso de haber nacido. La escena está cargada de una atmósfera muy especial. Las dos van a ser madres. Las dos han sido llamadas a colaborar en el plan de Dios. No hay varones. Zacarías ha quedado mudo. José está sorprendentemente ausente. Las dos mujeres ocupan toda la escena.

María, que ha llegado aprisa desde Nazaret, se convierte en la figura central. Todo gira en torno a ella y a su Hijo. Su imagen brilla con unos rasgos más genuinos que muchos otros que le han sido añadidos a lo largo de los siglos a partir de advocaciones y títulos alejados de los evangelios.

María, «la madre de mi Señor»

Así lo proclama Isabel a gritos y llena del Espíritu Santo. Es cierto: para los seguidores de Jesús, María es antes que nada la Madre de nuestro Señor. De ahí arranca toda su grandeza. Los primeros cristianos nunca separan a María de Jesús. Son inseparables. «Bendecida por Dios entre todas las mujeres», ella nos ofrece a Jesús, «fruto bendito de su vientre».

María, la creyente

Isabel la declara dichosa porque «ha creído». María es grande no simplemente por su maternidad biológica, sino por haber acogido con fe la llamada de Dios a ser Madre del Salvador. Ha sabido escuchar a Dios; ha guardado su Palabra dentro de su corazón; la ha meditado; la ha puesto en práctica cumpliendo fielmente su vocación. María es Madre creyente.

María, la evangelizadora

María ofrece a todos la salvación de Dios, que ha acogido en su propio Hijo. Esa es su gran misión y su servicio. Según el relato, María evangeliza no solo con sus gestos y palabras, sino porque allá a donde va lleva consigo la persona de Jesús y su Espíritu. Esto es lo esencial del acto evangelizador.

María, portadora de alegría

El saludo de María comunica la alegría que brota de su Hijo Jesús. Ella ha sido la primera en escuchar la invitación de Dios: «Alégrate... el Señor está contigo». Ahora, desde una actitud de servicio y de ayuda a quienes la necesitan, María irradia la Buena Noticia de Jesús, el Cristo, al que siempre lleva consigo. Ella es para la Iglesia el mejor modelo de una evangelización gozosa.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, en este día celebramos a María como respuesta agradecida a Dios. Ella supo reconocer los dones recibidos, supo escuchar la llamada a ser para los demás. Oremos a una voz:

Queremos comprometernos con el servicio y la acogida.

Queremos comprometernos con el servicio y la acogida.

• Soñamos con una Iglesia de puertas abiertas, con acogida sin condiciones, con inclinación por los desheredados, voz de los sin voz.

Queremos comprometernos con el servicio y la acogida.

• Soñamos con comunidades parroquiales y religiosas comprometidas en lo pequeño, en lo diario, en lo invisible, en lo sufriente.

Queremos comprometernos con el servicio y la acogida.

• Soñamos con mujeres en camino, luchando por la igualdad, por el reconocimiento de la aportación femenina.

Queremos comprometernos con el servicio y la acogida.

• Soñamos con hombres y mujeres referentes de vida, de fe, de opción por el Reino, de lucha por la justicia y la paz.

Queremos comprometernos con el servicio y la acogida.

• Soñamos con gobernantes que busquen lo mejor para los más necesitados, que legislen en favor de una sociedad más humana, más para todos.

Queremos comprometernos con el servicio y la acogida.

Padre bueno, en esta fiesta de la madre de tu hijo Jesús, nos unimos a todas las madres del mundo que sufren y entregan la vida, cada día, en favor de sus hijos. Que sepamos despertar a lo femenino, a lo materno, a lo entregado. Gracias por María y su hijo Jesús.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos Señor el vino y el pan, para que recordemos que Tú siempre estás con nosotros, que no nos olvidas, que somos muy importantes para Ti.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Suba hasta ti, Señor, nuestra ofrenda fervorosa y, por intercesión de la santísima Virgen María, elevada al cielo, haz que nuestros corazones tiendan hacia ti, inflamados en el fuego de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: Dios está contigo

Acepta, Padre Dios de bondad infinita, esta oración eucarística en la que queremos expresarte nuestra más sincera acción de gracias.

No es justo que pases desapercibido para una inmensa mayoría de los seres humanos. Ni es posible que, quienes mejor creemos conocerte, apenas nos acordemos de Ti y vivamos a tus espaldas, deslumbrados por cosas sin importancia.

Tú eres nuestro centro y esencia, el motor de nuestro ser. Tú tienes que ser continuo referente en nuestras acciones. Ayúdanos a descubrirte en nuestro interior, haznos conscientes de tu presencia en nuestra vida.

Juntos todos, en un clamor que quisiéramos fuera de toda la humanidad, elevamos a Ti esta oración de fe en Ti y este sencillo canto de alabanza.

SANTO

Recordamos agradecidos, Padre, la entrada de Jesús en nuestra historia. Gracias a él, tratando de comprender su palabra, siguiendo su camino, vamos descubriéndote, haciéndote un hueco importante en nuestra vida.

Después de oír las buenas noticias que sobre Ti nos ha revelado Jesús sabemos que no eres Dios juez a quien haya que temer, sino un Dios bueno que merece como nadie ser querido.

Y también nos ha enseñado que es amando y sirviendo a los demás como únicamente podemos identificarnos contigo. Creemos que vives en nosotros y no necesitamos morir para encontrarte.

Nos consta que fue en la oración y en el contacto diario contigo donde encontró Jesús su fuerza para vivir en tensión su entrega total.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso ahora te suplicamos Padre, Derrames tu Santo Espíritu sobre estas ofrendas para que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.

El cual, la víspera de su Pasión, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó un caliz lleno del fruto de la vid, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió.

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

Acabamos de recordar, Padre Dios, la vida de tu amado hijo Jesús, ejemplar hasta su muerte y consumación en Ti. En él se realizó la utopía soñada por Ti para el hombre. Nos demostró que otro mundo es posible, y que también son posibles otro hombre y otra mujer. La Virgen María, San José, los santos y mártires son prueba de ello.

Querríamos esperar confiados y unidos al Papa Francisco, a nuestro Obispo Carlos y a todos los Obispos, presbíteros y diáconos, la llegada de una humanidad adulta, reconciliada, generosa y solidaria, llena de tu Espíritu.

Es posible la esperanza. Jesús se llamó a sí mismo hijo de hombre para hacernos ver que el primer paso y el último es sencillamente crecer cada día en humanidad, y llegar a merecer la gloria de ser de verdad humanos.

No podemos olvidar, Señor, que no te gusta hacer milagros, que los milagros los tenemos que hacer nosotros...
...que ese mundo nuevo y fraternal que ansiamos lo hemos de ir forjando día a día, cada uno de nosotros.

Te damos gracias por el feliz descanso de nuestros hermanos difuntos por quienes te ofrecemos esta eucaristía. Te ofrecemos, también, nuestra mejor voluntad de servicio y sintiendo que está con nosotros tu querido hijo Jesús, nuestro hermano mayor, te dirigimos esta oración, Dios y Padre nuestro.

Amén

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
Compartamos un fraternal saludo de paz.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lc 1, 48-49

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

PARA LA REFLEXIÓN

Dios de los pobres, de los humildes
y de los olvidados,
hoy te bendecimos con María de Nazaret,
la madre de Jesús,
porque tu misericordia llega a tus fieles
de generación en generación,
invirtiendo el viejo orden establecido
y haciendo justicia a los menospreciados
y los oprimidos.

Con María ha llegado
un cambio decisivo en la historia,
al encarnarse Cristo en la vida
y conciencia de los pobres,
destinatarios preferidos
de la liberación mesiánica de Dios.
¡Gracias, Señor! Ayúdanos
a asimilar los valores de tu reino,
fraternidad y solidaridad
en vez de explotación y dominio.

Amén.

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Convocamos a los jóvenes de la comunidad para la primera reunión de preparación a la MISIÓN que Dios mediante, realizaremos en Juchitán Oaxaca para la Semana santa. Les esperamos el sábado 11 de septiembre a las 17h, en el salón parroquial para iniciar la preparación.
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    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Habiendo recibido el sacramento de la salvación, te pedimos, Señor, nos concedas que, por intercesión de santa María Virgen, elevada al cielo, seamos llevados a la gloria de la resurrección.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Descubramos al Señor en nuestro prójimo.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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