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Cristo Rey del Universo

21 de noviembre de 2021
Cristo Rey del Universo
MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos: la fiesta de Cristo Rey del Universo, con la que concluimos el año, antes se celebraba el último domingo de octubre, desde el año 1925 en que la instituyó el papa Pío XI. Pero en la reforma de Pablo VI, de 1969, se trasladó, de muy buen acuerdo, al último domingo del año cristiano, el domingo 34 del Tiempo Ordinario.
Nuestra mirada a Jesús como Rey del Universo, ahora con un tono claramente escatológico, mirando al futuro de la historia, debe guiarse sobre todo por los textos de lecturas, oraciones y cantos, que nos ayudan a entrar en el misterio de esta fiesta y ver nuestra historia como un proceso del Reino que se está gestando y madurando hasta el final de los tiempos. Celebremos a Cristo Rey del Universo con la alegría que una fiesta tan grande merece. De pie, y a una voz proclamemos la antífona de entrada.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Ap 5, 12; 1, 6
Digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. A Él la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.
Canto de entrada

En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la mesa del Señor.
(Silencio)

Tú que no has venido a condenar sino a perdonar:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Tú que has dicho que hay gran fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente:

Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas mucho a quien mucho ama:

Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén
GLORIA

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundamentar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del universo, concede, benigno, que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te alabe eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén
Tomen asiento daremos inicio a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
En un período especialmente trágico para el pueblo de Dios, el texto de Daniel, que escucharemos a continuación, predice el derrumbamiento del poder político bajo el que sufre persecución. Es un mensaje de esperanza para pueblo perseguido por su fidelidad a Dios. Escuchen hermanos y hermanas.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Daniel 7,13-14

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían. Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, y su reino jamás será destruido.

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL SALMO
Con el salmo 92, reconocemos el poderío y el reinado de nuestro Dios. Al salmista nos unimos diciendo:
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 92
Señor, tú eres nuestro rey
Señor, tú eres nuestro rey

Tú eres, Señor,
el rey de todos los reyes.
Estás revestido de poder y majestad.

Señor, tú eres nuestro rey

Tú mantienes el orbe y no vacila.
Eres eterno, y para siempre
está firme tu trono.

Señor, tú eres nuestro rey

Muy dignas de confianza son tus leyes
y desde hoy y para siempre,
Señor, la santidad adorna tu templo.

Señor, tú eres nuestro rey

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
La liturgia de este día ha entresacado del prólogo del Apocalipsis las afirmaciones más netamente cristológicas, con las que se alaba su obra salvífica y se afirma su triunfo universal. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA
Del libro del Apocalipsis 1, 5-8

Hermanos míos: Gracia y paz a ustedes, de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el soberano de los reyes de la tierra; aquel que nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre. A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Miren: El viene entre las nubes, y todos lo verán, aun aquellos que lo traspasaron. Todos los pueblos de la tierra harán duelo por su causa.

"Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha de venir, el todopoderoso".

Palabra de Dios

Te alabamos, Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO
No leemos hoy ningún pasaje del "evangelista del año, Marcos", porque no hay en él ninguna página expresiva de la realeza de Cristo, y por eso se ha elegido el diálogo de Jesús con Pilato, que nos relata el Evangelio de San Juan. Preparemos la escucha de esta palabra, cantando el aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mc 11, 9. 10
Aleluya, Aleluya
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!
Aleluya, Aleluya
EVANGELIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.

Del santo Evangelio según san Juan 18, 33-37
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Jesús le contestó: "¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?"

Pilato le respondió: ¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?" Jesús le contestó:

"Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí".

Pilato le dijo: ¿Conque tú eres rey?" Jesús le contestó: "Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Tomen asiento
HOMILÍA


Testigos de la Verdad

El juicio tiene lugar en el palacio donde reside el prefecto romano cuando acude a Jerusalén. Acaba de amanecer. Pilato ocupa la sede desde la que dicta sus sentencias. Jesús comparece maniatado, como un delincuente. Allí están, frente a frente, el representante del imperio más poderoso y el profeta del reino de Dios.

A Pilato le resulta increíble que aquel hombre intente desafiar a Roma: «Con que, ¿tú eres rey?». Jesús es muy claro: «Mi reino no es de este mundo». No pertenece a ningún sistema injusto de este mundo. No pretende ocupar ningún trono. No busca poder ni riqueza.

Pero no le oculta la verdad: «Soy rey». Ha venido a este mundo a introducir verdad. Si su reino fuera de este mundo tendría «guardias» que lucharían por él con armas. Pero sus seguidores no son «legionarios», sino «discípulos» que escuchan su mensaje y se dedican a poner verdad, justicia y amor en el mundo.

El reino de Jesús no es el de Pilato. El prefecto vive para extraer las riquezas de los pueblos y conducirlas a Roma. Jesús vive «para ser testigo de la verdad». Su vida es todo un desafío: «Todo el que es de la verdad escucha mi voz». Pilato no es de la verdad. No escucha la voz de Jesús. Dentro de unas horas intentará apagarla para siempre.

El seguidor de Jesús no es «guardián» de la verdad, sino «testigo». Su quehacer no es disputar, combatir y derrotar a los adversarios, sino vivir la verdad del evangelio y comunicar la experiencia de Jesús, que está cambiando su vida.

El cristiano tampoco es «propietario» de la verdad, sino testigo. No impone su doctrina, no controla la fe de los demás, no pretende tener razón en todo. Vive convirtiéndose a Jesús, contagia la atracción que siente por él, ayuda a mirar hacia el evangelio, pone en todas partes la verdad de Jesús. La Iglesia atraerá a la gente cuando vean que nuestro rostro se parece al de Jesús, y que nuestra vida recuerda a la suya.

Nos ponemos de pie
Credo Niceno-Constantinopolitano
CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, no nos resulta fácil entender, y menos asumir, un poder y una autoridad que cuestiona nuestro modo de ser, vivir y hacer. Oremos a una voz:

Queremos ser semillas de tu Reino.

Queremos ser semillas de tu Reino.

• Necesitamos una autoridad eclesial que sea servicio, lejos de los poderes influyentes, que no se mueva con diplomacia, preocupada por “no ser de este mundo”.

Queremos ser semillas de tu Reino.

• Necesitamos que nuestro compromiso creyente sea más desde las entrañas, nos lleve a colocarnos con determinación del lado de los pobres y desheredados de esta sociedad.

Queremos ser semillas de tu Reino.

• Necesitamos comunidades de fe comprometidas en la lucha por la dignidad de toda persona humana, sobre todo de aquellas que son maltratadas, humilladas, despojadas de sus derechos.

Queremos ser semillas de tu Reino.

• Necesitamos hombres y mujeres comprometidas con la causa del Reino, que sean Buena Noticia, luz que iluminen las tinieblas de todos, cauces de esperanza y paz.

Queremos ser semillas de tu Reino.

Jesús es un rey que ha venido a este mundo y su reinado ha de crecer en medio e las personas, de nuestras instituciones, de los avatares de nuestro día a día. Te damos las gracias Padre bueno porque cuentas con cada uno para llevar a cabo tu sueño de fraternidad universal.

Amén.

ORACION POR LAS VOCACIONES

Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes y religiosos
según tu corazón. Amén.

Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Con alegría presentemos hoy los dones de Pan y Vino, para que Cristo, Rey del Universo, los transforme en su cuerpo y su sangre, que nos dará vida eterna.
CANTO DE OFRENDAS

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; Él será para nosotros bebida de salvación.

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Lava del todo mi delito. Señor, y limpia mi pecado.

De pie

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Señor, el sacrificio de la reconciliación humana, te suplicamos humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos los dones de la unidad y de la paz. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

Es justo y necesario

PREFACIO: El reinado de Dios

Bendito sea tu santo nombre, Dios, Padre nuestro. Bendito y alabado seas por toda la humanidad Tú sabes, Señor, cómo deseamos de todo corazón que todos los seres humanos te respeten y te quieran.

Nuestro sueño es que se haga realidad tu Reino, tu proyecto de humanidad, que nadie de nosotros se erija en superior ni en opresor de nadie, que nos comportemos unos con otros como hermanos y todos los seres humanos seamos íntimamente felices.

Pero cuando despertamos de nuestro sueño, vemos un mundo muy distinto y se nos antoja tarea casi imposible reconducirlo al patrón que hemos soñado. Tenemos esperanza porque vamos contigo en la lucha. Tú haces posible la utopía.

Gracias, Padre. Permítenos que te digamos que eres un Dios bueno, próximo, entrañable, que es nuestro mayor orgullo tener un Dios como Tú. En nombre de todos tus hijos, nuestros hermanos repartidos por el mundo, entonamos en tu honor, este himno de gloria.

SANTO

Gracias, Padre, por haberte revelado a nosotros por medio de tu hijo Jesús. Él ha sido nuestro guía para descubrirte y para conocer la verdad. Jesús nos ha desvelado nuestra meta: hacerte visible en el mundo, hacer que resplandezca el amor en una fraternidad universal, sin fisuras, hacer que brilles en tu maravillosa creación.

Gracias, Padre, por el testimonio de tu hijo Jesús, que luchó durante toda su vida y hasta su muerte por hacer realidad tu reino. Se empeñó en que Tú reinaras entre nosotros, sin embargo, nunca quiso ser servido como rey y se puso al servicio de los más pobres.

No quiso ser primero ni poderoso, no buscó las honras de este mundo, le bastó con sentirse querido por unos pocos, porque dándose a los demás, te encontró a Ti y se encontró a sí mismo, plenamente realizado como hombre.

Consagración del Pan y el Vino

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por tu Santo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque Él mismo, la noche que iba a ser entregado tomó pan, y dándote gracias, te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mía.

Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús.

Queremos, Padre santo, proclamar ante el mundo la verdad de Jesús, su vida y muerte terrenal, su vida eterna y feliz en Ti. Le costó sangre su lucha contra la injusticia y la mentira. Jesús fue rey crucificado, rey por ser el servidor de todos, paradoja de Dios. Jesús no se nos impone ni con promesas ni con amenazas.

Porque a Jesús, tu hijo, lo queremos seguir, voluntariamente, como nuestro líder, al igual que la Virgen María, la madre de nuestro Señor, de San José su esposo y de todos los santos y mártires a lo largo de la historia, porque nos convencen él y su palabra, porque su verdad nos hace libres.

Y, acompañando a nuestros pastores, el Papa Francisco, nuestro Obispo Carlos, sus Obispos auxiliares y todos los Obispos presbíteros y diáconos del mundo entero, queremos ser portavoces de su evangelio, sin paliativos ni recortes. El mensaje de Jesús es la verdad, luz del mundo que no podemos ocultar.

Envía tu Espíritu sobre nuestros hermanos que ya descansan en la paz de tu presencia y sobre esta comunidad que se confiesa necesitada de Ti. Danos seguridad, fe en nosotros mismos, para que no desfallezcamos y tratemos de plasmar en nuestras vidas las consignas de tu Reino.

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Padre, líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de todo conflicto, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.
CORDERO

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo,diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.

Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Antes de recibir a Jesús Eucaristía, digamos juntos la Antífona de la Comunión.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 28, 10-11

En su trono reinará el Señor para siempre y le dará a su pueblo la bendición de la paz.

Pueden sentarse
CANTO DE COMUNIÓN

REFLEXIÓN

YO QUIERO SER DE LOS TUYOS, MI REY

De los que trabajan sin descanso,
aun a riesgo de perderlo todo
De darlo todo, sin esperar nada a cambio
De gritar en medio de un mundo sordo,
que tu paz si es posible
De aquellos que amen,
sin condición alguna
De aquellos que siembren justicia,
sin miedo.

YO QUIERO SER DE LOS TUYOS, MI REY

Porque, el mundo, es un paraíso de cuatro
Porque, en el mundo,
no hay sitio ni voz para todos
Porque, en el mundo,
son necesarias palabras de aliento
y de esperanza
Porque, en el mundo, tu REINO
es necesario sobre todo en el desánimo.

YO QUIERO SER DE LOS TUYOS, MI REY

Y, cuando en tierra de misión,
asome el trono de la cruz
que no olvide, Señor,
que nunca me fallarás.

Amén.

J. Leoz

Avisos Parroquiales
AVISOS PARROQUIALES
  • Invitamos a los jóvenes (mayores de 18 años) que quieran hacer su confirmación, tendremos la catequesis los domingos de 12-13h, las inscripciones ya están abiertas, pueden inscribirse de lunes a viernes de 17-19h.
  • Nichos para las cenizas de nuestros difuntos.
  • Oración de San Vicente. Tiene un costo de $70.00 Es para ayudarnos a la construcción de los nichos.
  • Invitamos a la comunidad a expresar su creatividad a través de un trabajo artístico-visual con el tema: "San Vicente Ferrer: vida, obra y templo". Los trabajos se enviarán en formato digital al correo aniversario100@ sanvicenteferrer.org.mx. La convocatoria estará abierta hasta el 31 de enero de 2022.
  • Convocamos a los jóvenes para la preparación a la MICIEN que Dios mediante, realizaremos en Santiago Acutzilapa, en el Municipio de Atlacomulco para la Semana Santa. Les esperamos los sábados a las 11h, en el salón parroquial.
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    Más información en la página web

     

     

     

    De pie
    ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

    Habiendo recibido, Señor, el alimento de vida eterna, te rogamos que quienes nos gloriamos de obedecer los mandamientos de Jesucristo, Rey del universo, podamos vivir eternamente con él en el reino de los cielos. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

    Amén.

    RITO DE CONCLUSIÓN

    El Señor esté con ustedes

    Y con tu espíritu

    La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

    Amén

    MOTIVACIÓN A LA SALIDA

    Traigamos el reinado de Dios a nuestras vidas.

    Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

    Demos gracias a Dios.

    CANTO DE SALIDA

    Av. Dos #64 Col. San Pedro de los Pinos Del. Benito Juárez C.P. 03800 Tel. (55) 1054-1085 | (55) 1054-1086

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